Una antigua tradición nos invita a fijarnos en la figura de San José durante los siete domingos anteriores a su fiesta el día 19 de Marzo.
Lo que la Iglesia nos propone es meditar cada uno de estos domingos un gozo y un dolor de San José.
Dolores y Gozos de San José
Jesús Martínez García
Necesitamos silencio interior y exterior que nos permitan el diálogo con Dios y con los santos, y a eso tiende esta popular devoción. Los Dolores y Gozos se pueden meditar, uno a uno, durante los siete domingos que preceden al 19 de marzo.
Lo que importa es que contemplemos a aquél que, después de María –y junto a Ella–, ha sido quien ha estado más unido a Jesús en esta tierra; de él aprenderemos muchas cosas para nuestra propia vida, y en especial la disponibilidad para dedicarnos a las cosas que se refieren al servicio de Dios.
El Papa Juan Pablo II ha afirmado que «las almas más sensibles a los impulsos del amor divino ven con razón en José un luminoso ejemplo de vida interior» Exh. Ap. Redemptoris Custos, 27).
Dios cuenta con los hombres y las mujeres para realizar la redención en la historia, pero necesita que ellos se confíen plenamente en Él y pongan a su servicio todo lo suyo: su libertad, su iniciativa, todas sus capacidades. Cada uno tenemos nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades; Dios nos ha puesto ahí, con nuestras circunstancias, para hacernos santos y llevar todo hacia
Él. «Se trata, en definitiva, de la santificación de la vida cotidiana, que cada uno debe alcanzar según el propio estado y que puede ser fomentada según un modelo accesible: San José es el modelo de los humildes, que el cristianismo eleva a grandes destinos; San José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan grandes cosas, sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas» (Redemptoris Custos, 24).
Estas virtudes las aprenderemos considerando sus Dolores y Gozos, lo podemos hacer cada uno por nuestra cuenta en cualquier lugar, aunque a veces es necesario dejar por un momento el ritmo diario y ver desde lejos –en un clima de silencio y oración– nuestra propia vida para aprender a darle el sentido que Dios quiere; porque también a nosotros Dios quiere confiarnos cosas grandes.
Al comienzo de cada uno de los siete Dolores y Gozos ponemos el ejercicio tradicional del venerable P. Jenaro Sarnelli (+1744), discípulo de san Alfonso María, quien inició esta piadosa devoción a san José, a la que los Papas Gregorio XVI y Pío IX enriquecieron con diversas indulgencias.
Para lucrar la Indulgencia plenaria basta rezar esas oraciones con un Padrenuestro, Avemaría y Gloria al final de cada una de ellas, los siete domingos anteriores a la fiesta de san José –o en cualquier otro tiempo–, cumpliendo las demás condiciones acostumbradas. Ofrecemos, sin embargo, otras consideraciones que, por su meditación, pueden servir para la vida corriente.
Primer Dolor y Gozo - 1º domingo
Castísimo Esposo de María, glorioso san José. Así como fue terrible el dolor y la angustia de tu corazón cuando creíste que debías separarte de tu Inmaculada Esposa, experimentaste después un vivo gozo cuando el Ángel te reveló el misterio de la Encarnación.
Por este dolor y gozo, te suplicamos te dignes consolar nuestras almas ahora y en nuestros últimos momentos; alcánzanos la gracia de llevar una vida santa y tener una muerte semejante a la tuya, en compañía de Jesús y de María.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
PRIMER DOLOR
Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18)
José se sabía verdaderamente afortunado por haber encontrado a María, una mujer que pensaba como él y tenía a Dios como valor más importante de su vida. Reconoce y agradece los designios de la Providencia divina.
En medio de su deseo por agradar a Dios y amar a su esposa observa con sorpresa que María espera un niño. ¿Qué significa aquello? María era una mujer muy especial y en ese momento sospecha que algo grande ha debido suceder; un misterio divino como tantos otros que recoge la Biblia.
José piensa que tiene que desaparecer de la escena y dejar que Dios haga como desee. Pero sufre, sufre muchísimo porque eso supone dejar a quien más quiere en el mundo.
En ocasiones no se entiende lo que sucede. ¿Qué hacer entonces? Mirar a Dios y esperar. Dios es fiel; quien se apoya en él no quedará defraudado.
PRIMER GOZO
El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20-21).
Cuando se consideran las cosas en la presencia de Dios se pueden ver como Dios las ve.
A José se le hace entender que María ha concebido virginalmente y no sólo no debe abandonarla, sino que, siendo su esposo, el Salvador nacerá en el seno de una familia, de la cual él será el padre, pues debe poner el nombre al Niño.
Gozo inmenso al conocer su misión: cuidar al Mesías prometido. Se le pide –¡nada menos!– no separarse de Jesús ni de María.
El dolor ha dado paso a la alegría desbordante y se va corriendo a contar a su esposa lo que acaba de descubrir: su vocación.
Antes José se sentía afortunado, pero al comprender los planes divinos siente una alegría mayor.
José mira con inmenso cariño a María y agradece a Dios haberle escogido a él para contemplar y participar en tales sucesos divinos.
Reflexión:
¿Comprendo que Dios tiene unos planes para mí y que yo debo conocerlos?
¿Entiendo que Dios llama a todos a la santidad, que toda vida es respuesta y que toda mi vida debe ser una respuesta afirmativa a Dios?
¿Me doy cuenta de que la vocación nunca puede suponer un fastidio porque es lo que da sentido sobrenatural y eterno a nuestro paso por la tierra?
¿Sé que todos los santos han tenido que pasar por la oscuridad, la prueba, la renuncia a los planes personales, pero que, precisamente por su abandono total en Dios, Él les ha dado la luz, la alegría y la paz que el mundo no puede dar?
¿Hay algo más grande en el mundo que servir a Dios? ¿Rezo por las vocaciones sacerdotales? ¿Qué me pide Dios a mí ahora?
Propósito:
Pedir estos días por las vocaciones, especialmente por la mía propia.
Oración:
San José, patrono de las vocaciones en la Iglesia, ayúdame a descubrir lo que Dios espera de mí, a ser fiel todos los días de mi vida hasta la muerte, especialmente en las pequeñas llamadas que Dios me hace a lo largo del día, y a entender la importancia de servir con generosidad a los planes de Dios. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Segundo Dolor y Gozo - 2º domingo
Bienaventurado Patriarca san José, que fuiste elegido para hacer las veces de padre del Hijo de Dios hecho hombre. El dolor que sentiste al ver nacer al Niño en tanta pobreza, se trocó pronto en un gozo celestial cuando oíste los armoniosos conciertos de los Ángeles, y fuiste testigo de los acontecimientos de aquella luminosa noche.
Por este dolor y gozo te suplicamos nos alcances que, al término de nuestra vida, oigamos las alabanzas de los Ángeles y gocemos del resplandor de la gloria celestial.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
SEGUNDO DOLOR
Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11).
José va con su esposa a empadronarse a Belén, porque ambos descienden de la casa de David. Después de varios días de camino, por fin llegaron. Estando allí, a María se le cumplieron los días de dar a luz (Lc 2,6). Las casas estaban llenas, la posada también, no quedaba libre ni un rincón para que el Niño pudiera nacer.
La pena de no poder dar al Mesías lo mejor ensombrece el rostro de José. María le saca de sus pensamientos. Desde encima de la mula le dice con su mirada:
«No te preocupes; ya nos arreglaremos». Y a las afueras del pueblo se van, a una cueva.
A veces Dios permite que suframos y pasemos necesidad porque ése es el clima propicio para que Él pueda nacer en nuestro corazón. Cuando sienta en mi vida la pobreza o la soledad, diré:
«Señor, yo sí te quiero recibir; cuenta conmigo».
SEGUNDO GOZO
Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).
Cuando nace un niño se olvidan los sufrimientos porque ahí delante, sonriendo, está ese don del cielo que es la vida humana. José, además, tiene delante de sí al Hijo de Dios. Siente la alegría de tener a Dios cerca, muy cerca.
Van llegando unos pastores que, por indicación de ángeles, quieren ver al Salvador. Y se organiza la fiesta con panderetas y zambombas porque también ellos han encontrado al Niño Dios. El canto de miles de coros angélicos envuelve las voces de los pastores, manifestando que es fiesta en el cielo y en la tierra.
María conservaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón (Lc 2,19). José también las pondera y nos enseña que la oración consiste en esto, en contemplar a Dios y ver nuestra vida a la luz de la vida de Jesús. Entonces, el corazón se enciende y rompe a cantar de alegría.
Reflexión:
¿Advierto que Dios permite el mal en el mundo –las injusticias, el desprecio, la humillación– porque respeta la libertad humana, pero que de todo podemos sacar bienes sobrenaturales?
¿Sé reconocer el mal que hago a los demás –y sobre todo el mal que hago al pecar– al comprobar el daño que me hacen otros?
¿Procuro alegrar la vida de los que me rodean o me encierro en mis problemas personales? ¿Sé que la puerta de la felicidad se abre siempre hacia afuera –dándome–, nunca hacia dentro?
¿Comprendo que a veces cuesta sonreír, pero puede ser lo que alguien espera de mí?
¿Me doy cuenta de que lo que más necesitan los demás es que les hable de Dios?
Propósito:
Hacer cada día unos minutos de oración para ponderar en mi corazón en qué puedo yo ayudar a alguien ese día.
Oración:
Bienaventurado José, maestro de oración, haz que yo descubra a Dios cerca de mí, y la alegría que le doy cuando me dirijo a Él.
Ayúdame a comprender en la contrariedad que Dios me espera para enriquecer mi vida interior, para olvidarme de mí y darme a los demás. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Tercer Dolor y Gozo - 3º domingo
Cumplidor obediente de la Ley de Dios, glorioso san José. La vista de la sangre preciosa que el Redentor Niño derramó en la circuncisión traspasó de dolor tu corazón; pero el nombre de Jesús que se le impuso te llenó de consuelo.
Por este dolor y gozo alcánzanos que, después de luchar en nuestra vida contra la esclavitud de los vicios, tengamos la dicha de morir con el santo nombre de Jesús en los labios y en el corazón.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
TERCER DOLOR
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).
«¡Que no le hagan daño! –piensa José–, que para mí es más que un hijo». Pero hay que cumplir con la Ley, porque así lo dispuso Dios para que Jesús formase parte del Pueblo escogido. Y el Niño llora.
Si no hubiera habido pecado los hombres no sufriríamos. Al principio, recién creados, los hombres eran buenos, pero ellos se alejaron de Dios y se hicieron daño, a sí mismos y a los demás.
Pasados los siglos, Dios hizo una Alianza para que los hombres, viviendo según los Mandamientos, fueran buenos. Y esa alianza se selló con sangre.
El mundo llora, ¿y por qué llora?
A veces cumplir los mandatos del Señor supone sacrificio, pero siempre es mayor el sufrimiento por no seguirlos.
¡Cuándo aprenderemos definitivamente que la Ley de Dios es camino de libertad, de felicidad, de amor!
TERCER GOZO
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).
El nombre indica su misión en esta tierra: Jesús, el Salvador.
Pero este Niño no va a quitar los males que aquejan a la humanidad, porque mientras haya pecados, el sufrimiento podrá servir de purificación y de corredención.
La sangre de la circuncisión evoca el precio de nuestro rescate. La sangre de la nueva Alianza ofrecida en la Cruz perdona los pecados y nos da la vida sobrenatural.
Ahora sabemos, aunque nos cueste entenderlo, que detrás de nuestro sacrificio hecho por amor está la santidad.
Le han puesto por nombre Jesús, que significa «Dios salva».
Toda su vida será camino salvador, y especialmente en la Cruz y la Resurrección se abrirán las compuertas de las aguas de la salvación.
¡Qué alegría saber que, unidos a Cristo en los Sacramentos y en la Cruz de cada día, toda nuestra vida tiene sentido redentor!
Reflexión:
¿Veo en los Mandamientos precisamente el orden adecuado para amar a Dios y a los demás; o, por el contrario, me parece que limitan mis caprichos?
¿Sé que en el sacrificio se demuestra el amor y, en él, el amor se hace más puro?
¿Noto en mi vida la pobreza, la castidad, el orden, la comprensión, la obediencia? ¿Comprendo que si no costara una virtud podría ser señal de que no se vive?
¿Entiendo que, aunque no tenga que llegar al derramamiento de sangre, también a mí se me pide ser mártir, es decir, amar dando lo que más cuesta?
¿Comprendo que con mi vida de sacrificio tengo que completar –actualizar hoy– lo que falta a la Pasión de Cristo? ¿Estoy dispuesto a redimir con Él?
Propósito:
Vivir estos días alguna mortificación, quizá la puntualidad en algún detalle que habitualmente me cuesta.
Oración:
Oh Dios que concediste al bienaventurado José hacerle partícipe de la salvación a través del cumplimiento puntual de sus obligaciones, haz que yo comprenda que la mortificación es un medio de amar y de reparar los pecados. Dame la fuerza para vivir como Tú deseas que viva. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Cuarto Dolor y Gozo - 4º domingo
Santo fidelísimo a quien le fueron comunicados los misterios de nuestra redención. Grande fue tu dolor al conocer por la profecía de Simeón que Jesús y María iban a sufrir; mas este dolor se convirtió en gozo al saber que sus padecimientos servirían para la salvación de muchas almas.
Por este dolor y gozo te pedimos la gracia de trabajar sin cansancio por la salvación de las almas y ser contados en el número de los que resucitarán para la gloria, por los méritos de Jesús y la intercesión de María.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
CUARTO DOLOR
Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto... como signo de contradicción... para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).
Simeón advierte a María y a José lo que habrán de sufrir aquellos que quieran estar con Jesús. Serán perseguidos por causa de la justicia, por vivir conforme a la verdad. Y a María se le augura que su alma será traspasada por una espada de dolor.
José sufre por la dureza de los corazones de tantos que no admiten ni a Jesús y ni la verdad que predicó, porque buscan su verdad, su felicidad egoístamente. Y sufre por cuantos son maltratados por cumplir la voluntad de Dios.
Dios puede hacer milagros, pero no puede cambiar el corazón de quien no es sincero y no quiere reconocer la verdad. Y eso, a José le duele, porque sabe que la felicidad y la salvación pasan por la puerta de la sinceridad.
CUARTO GOZO
Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).
Ciertamente Jesús será signo de contradicción para quienes no amen la verdad, pero será sobre todo luz para millones de mujeres y de hombres de toda la historia.
Las gentes se agolpan junto a la Sagrada Familia y al anciano sacerdote, y están mirando la Luz. Son los albores del cumplimiento de las palabras de Simeón, quien agradece a Dios haber podido ver al Mesías antes de morir.
José es feliz con Jesús.
El no es su padre en el orden natural, pero lo es espiritual y afectivamente mucho más que si lo fuera.
José es también nuestro padre en el orden espiritual, y goza viendo la Luz –que es Cristo– en nuestras almas.
Verdaderamente hay alegría en el cielo cuando nosotros –pecadores– nos arrepentimos, cuando reconocemos con sinceridad la verdad de Dios y la fe se hace vida en nuestra conducta.
Reflexión:
¿Es en la práctica el Señor lo primero en mi día, o antepongo otros intereses como si ellos fueran los que dan sentido a mi vida?
¿Hay algo que no quiero reconocer –un error práctico, algo que me humilla– y me hace sufrir en el corazón?
¿Pido a Dios luz para ver qué he de hacer y la fortaleza para realizar lo que Él me sugiera?
¿Estoy dispuesto a descubrir mis pensamientos al sacerdote y a escuchar lo que me diga para conocer la verdad en mi vida?
¿Acudo a mi padre san José en estos días?
¿Comprendo que tengo la responsabilidad de ser luz para los demás con mi ejemplo y mi palabra?
Propósito:
Cada noche, en presencia de Dios, examinaré mi conciencia con sinceridad, y acudiré estos días a la dirección espiritual.
Oración:
Oh Jesús, Luz de la gentes, ejemplo y medida de lo que el hombre debe ser, Maestro de la única verdad que salva, hazme humilde como lo fue san José para que sepa reconocer las verdades de la fe y sea consecuente con mi condición de cristiano. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Quinto Dolor y Gozo - 5º domingo
Custodio del Hijo de Dios hecho hombre. Cuánto tuviste que sufrir por defender y alimentar al Hijo del Altísimo, particularmente en la huida a Egipto, y viendo los ídolos de los egipcios; pero también fue grande tu alegría al tener a tu lado al Hijo de Dios y a su Santísima Madre.
Por este dolor y gozo alcánzanos la gracia de que, huyendo de las ocasiones de pecado, venzamos al enemigo infernal, y no vivamos ya más que para servir a Jesús y a María.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
QUINTO DOLOR
El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).
Es todavía de noche cuando la Sagrada Familia tiene que huir de Belén hacia el lejano Egipto. Pero José está acostumbrado a obedecer a Dios y lo hace con prontitud. No inquiere sobre las razones que pueda tener Dios al ordenar ese viaje, porque Dios siempre sabe más.
Obedeciendo a Dios el hombre no se equivoca nunca. Sólo se equivoca cuando el príncipe de la mentira distorsiona la realidad y hace que se vean con aparente claridad cosas que no son verdad.
Bendita obediencia que descomplica el alma y hace que el hombre tenga una especial confianza con Dios. El sacrificio que comporta cumplir la divina voluntad traerá enseguida el gozo.
QUINTO GOZO
Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: «De Egipto llamé a mi hijo» (Mt 2,15).
Sin él saberlo, se están cumpliendo las Escrituras sagradas. No conoce hasta cuándo tienen que estar en Egipto. De momento está viviendo donde Dios quiere, como Dios quiere, con quien Dios quiere, hasta que Dios quiera. Procurando trabajar y entablar amistades, santificando lo que tiene que hacer en esos momentos. Porque ahí le espera Dios.
Cuando se ama la voluntad de Dios se es muy feliz. La imaginación –movida por la vanidad– puede sugerir que en otro lugar o con otras personas seríamos más felices. No hay que esperar al día de mañana o a que cambien las circunstancias para servir a Dios. Ahora es cuando hemos de realizar sus designios.
Entonces se cumplirán sus palabras y escribiremos una historia humana que será a la vez historia santa, en medio de la vida corriente. Quien descubre esto, se llena de gozo y seguridad.
Reflexión:
¿Comprendo que Dios me ha hecho el gran regalo de la libertad para poder amarle, y que le amo precisamente cuando le obedezco?
¿Me doy cuenta de la delicadeza de Dios con los hombres que no nos obliga, sino que nos propone sus planes?
¿Procuro llevar a la oración las cosas que Dios me sugiere, sabiendo que, a veces, la cuestión no está en entender sino en amar?
¿Sé que los santos han entendido más porque han procurado cumplir la voluntad de Dios, es decir, porque han amado más?
¿Me doy cuenta de que mi vida –mi trabajo, mi descanso, mis amores– es tan importante que Dios cuenta con ella?
¿Está sirviendo mi vida a los planes de Dios o prefiero realizar el plan que yo me he forjado para mí?
Propósito:
Rezar estos días despacio el Padrenuestro con el deseo de cumplir su voluntad.
Oración:
Oh bienaventurado José que acomodaste tu vida a los planes divinos, ayúdanos a obedecer a Dios en nuestra vida ordinaria y a descubrir la trascendencia divina que tiene todo lo que hacemos, para el bien nuestro y el de los demás. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Sexto Dolor y Gozo - 6º domingo
Glorioso san José, que viste sujeto a tus órdenes al Rey de los Cielos. El consuelo que experimentaste al conducir de Egipto a tu querido Jesús fue turbado por el temor a Arquelao, fuiste, sin embargo, tranquilizado por el Ángel y permaneciste gozoso en Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y gozo te pedimos nos obtengas que, libres de todo temor nocivo, gocemos de la paz de conciencia y, viviendo tranquilos en unión de Jesús y de María, muramos en su compañía.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
SEXTO DOLOR
El se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).
En el viaje de retorno a casa José tiene que cambiar los planes; toma el desvío y sigue hacia el norte, hacia Galilea. Va con Jesús –que ya tiene unos años– y con María; pero aunque camina contento, está preocupado por solucionar los problemas de cada día, por evitar los peligros del camino. Y no descansará tranquilo hasta el final del viaje.
La vida consiste, en cierto sentido, en ir de camino. De camino hacia la casa del Padre, nuestra morada definitiva. Cada día es un paso que nos puede acercar al cielo. Pero no caminamos solos, vamos en compañía de otros, sobre todo de nuestra familia.
Sería muy cómodo –muy egoísta– vivir sin preocuparse de los demás. Como a José, también a nosotros nos pide Dios que carguemos con la salud espiritual y física de los que nos rodean.
SEXTO GOZO
Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).
En Nazaret estableció José de nuevo su taller de artesano. Trabaja y trabaja con la garlopa. María también trabaja. Y Jesús, todavía niño, juega con las virutas de serrín; aprende a moverse entre clavos y maderos para el momento de la redención.
José goza porque Dios ha querido que sea artesano, padre y esposo. Porque, precisamente en medio de esas tareas, él está con Jesús y con la Virgen María. Trabajar satisface humanamente, es medio de subsistencia, sirve para sacar adelante la familia. Pero sobre todo es el instrumento que tenemos para servir a Dios y a los demás.
Nazaret ha quedado para la historia como el modelo de hogar, y el lugar donde Dios enseña a trabajar por amor y con alegría sobrenatural. El santo patriarca será el patrono de quienes trabajen con ese sentido cristiano. ¡Qué gozada vivir en una familia así, trabajando como Él!
Reflexión:
¿Estoy contento en mi trabajo porque me gusta, porque saco provecho, o tendría que tener una motivación más sobrenatural?
¿Procuro trabajar con la seriedad de un padre que tiene que sacar adelante su familia?
¿Advierto que Dios ve todo lo que realizo, cómo está hecho y las intenciones que tengo? ¿Se lo puedo ofrecer a Él? ¿Se lo ofrezco de hecho?
¿Dedico suficiente tiempo a mi familia? ¿Me doy cuenta de que los demás necesitan de mi tiempo, de mí?
¿Sé escuchar? ¿Recuerdo alguna cosa que me hayan hecho notar mis familiares y no acabo de tener en cuenta para rectificar?
¿Rezo por mi familia? ¿Rezamos en familia?
Propósito:
Considerar en el trabajo –al menos al empezar– que puedo ofrecerlo a Dios a través de san José.
Oración:
Oh glorioso José, alcánzame la gracia de trabajar a imitación tuya: con orden, constancia, intensidad y presencia de Dios; de trabajar teniendo siempre ante mis ojos las almas todas y la cuenta que habré de dar del tiempo perdido y de la vana complacencia en mis trabajos, tan contraria a la gloria de Dios. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Séptimo Dolor y Gozo - 7º domingo
San José, modelo de santidad, que habiendo perdido al Niño Jesús sin tu culpa, le buscaste durante tres días con inmenso dolor hasta que, con gozo indecible, le encontraste en el templo en medio de los doctores.
Por este dolor y gozo, y ya que estás tan cerca de Dios, te pedimos nos ayudes a no perder nunca a Jesús por el pecado mortal, y si por desgracia lo perdiéramos, haz que lo busquemos con profundo dolor hasta que lo encontremos y podamos vivir en su amistad para gozar de Él contigo eternamente en el Cielo.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
SÉPTIMO DOLOR
Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).
Cuánto dolor embargaba a José y a María aquellos días. Tantos desvelos, tantos cuidados, tantas alegrías..., y ahora no tenían al Niño. Además Dios les había dado el encargo de custodiar a su Hijo, ¡y lo habían perdido!
José y María preguntaron a unos y a otros. Nadie sabía nada. Tres días que se hacían larguísimos. A otros este suceso les dejaba indiferentes, a sus padres no. Sufrían sobremanera porque valoraban Quién era Jesús: Dios con nosotros.
¡Qué pena si no nos dolieran los pecados, pues nos separan de Dios! ¡Qué pena si no los valorásemos como lo peor que puede suceder en el mundo! Ojalá tengamos aquellos sentimientos que tuvieron sus padres para que se nos rompa el corazón –de dolor de amor– al ver el pecado en nosotros o en los demás.
SÉPTIMO GOZO
Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).
¿Cómo expresar la alegría de María y de José al encontrar al Niño? ¿No era alegría desbordante la que sentían los apóstoles y las santas mujeres después de encontrarse con el Resucitado? ¿No es alegría lo que hay en el cielo cuando un pecador se convierte y hace penitencia? Porque no hay felicidad como la de estar con Jesús.
¿Y dónde estaba el Niño? Estaba en el Templo. Jesús esperaba que sus padres le buscaran allí, como también hoy espera de nosotros que vayamos a la casa de Dios, le encontremos en su Palabra, nos alimentemos con la Eucaristía y nos unamos a Él por el amor en el sacramento de la Penitencia.
Si tenemos tristeza es porque nos apartamos de Dios. Si queremos ser felices, muy felices, ya sabemos el camino: estar con Jesús. Que estemos siempre con los Tres: con Jesús, con María y con José.
Reflexión:
¿Puedo decir en verdad que estoy contento, o hay algo que me quita la alegría? ¿Sé distinguir el cansancio de lo que me aparta de Dios?
¿Considero como algo verdaderamente vital el vivir siempre en gracia?
¿Valoro el pecado venial o cualquier otra falta de correspondencia como algo que me aleja de Dios?
¿Comprendo que la castidad es una virtud necesaria para poder ver y amar a Dios, y para que Dios me pueda mirar y amar mejor?
¿Recurro a la oración en todas mis necesidades y tribulaciones, o ando perdido en mis pensamientos?
¿Pido a Dios la perseverancia en las buenas obras hasta el fin de mi vida?
Propósito:
Acudir antes de la fiesta de san José al sacramento de la Penitencia, sabiendo que le daré una alegría a Dios.
Oración:
Oh varón justo y fiel, esposo castísimo de María Santísima, haz que aprendamos a vivir como Dios espera de nosotros. Enséñanos a confiar en Él, a santificarnos en nuestro trabajo, a ser alegres y a servir. Ayúdanos a ser fieles a nuestra vocación, llena de fecundidad a la Iglesia y extiende el ambiente de tu Sagrada Familia en todas las familias de la tierra. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.
Un Nuevo Amanecer
domingo, 2 de febrero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
La beata Catalina Emmerich escribe así la concepción de la Santísima Virgen María:
He visto
que cuando se abrazaban Joaquín y Ana estaban en éxtasi, estaban rodeados de numerosos ángeles que flotaban sobre ellos sosteniendo
una torre luminosa y recordando la torre
de Marfil, la torre de David y otros títulos de las letanías Lauretanas (Las
letanías son una serie de alabanzas y súplicas ordenadas, repetidas y concordes
entre sí, que las iglesias cristianas utilizan para rogar a Dios, a la Virgen
María o a los santos. Etimológicamente la palabra letanía proviene del vocablo
griego litanueo que significa súplica o rogativa) desapareció la torre entre Joaquín
y Ana y estaban llenos de gloria y resplandor,
al mismo tiempo el cielo se abrió sobre ellos y vi la alegría de los ángeles y de la Santísima
Trinidad (La Trinidad es el dogma central sobre la naturaleza de Dios de la
mayoría de las iglesias cristianas.
Esta creencia afirma que Dios es un ser único que existe
simultáneamente como tres personas distintas o hipóstasis:
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) y la relación de todo esto con la concepción
de María Santísima, cuando se abrazaron rodeados por el resplandor entendí que
era la concepción de María en ese instante y que María fue concebida como
hubiera sido la concepción de todos sin el pecado original.
sábado, 16 de noviembre de 2013
HOY INICIAMOS ‘LA NOVENA DE LA REINA DE LA PAZ’
La oración inicial de la Novena, para todos los días, según indicación de la Virgen, es la Oración al Espíritu Santo ) y la conclusiva: el MAGNÍFICAT Téngase en cuenta que ella misma cada año reza esta oración durante la Novena en Medjugorje.
Mensaje de preparación a la Novena:
“¡Queridos hijos!: También hoy os invito a la oración. Ahora, como nunca antes, cuando mi plan ha comenzado a realizarse, Satanás es fuerte y quiere destruir mis proyectos de paz y de gozo, y haceos pensar que mi Hijo no es poderoso en sus decisiones. Por lo tanto os invito, queridos hijos, a orar, y a ayunar aún más intensamente. Os invito a alguna renuncia en los próximos nueve días, para que, con la ayuda de vosotros, se cumpla todo lo que quiero realizar según los secretos que comencé en Fátima. Os invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Quiero salvar todas las almas para presentarlas a Dios. Por lo tanto, oremos, para que cuanto ya he comenzado se realice plenamente. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-8-91.
PRIMER DIA (16) LA PAZ
Sabemos, por el Evangelio, cómo Jesús fue misionero de paz. En su nacimiento los ángeles alabaron a Dios porque la paz había llegado "a los hombres en quienes Dios se complace". Lc 2, 14.
Más adelante, cuando comenzó a predicar proclamó: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios". Mt 5,9. Y cuando envió a misionar a sus discípulos les dio instrucciones precisas para invocar la paz en las familias: "En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; sí no, se volverá a vosotros. Lc 10,5-6. También, en el contexto de la Ultima Cena, mientras se despedía de los Apóstoles volvió sobre el tema de la paz: "Os dejo la paz, mi paz os doy; no os las doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde" Jn 14, 27. Días después, la tarde de la Resurrección, volvió a insistir: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se les retengan les quedan retenidos". Jn 20,20-23. Vemos entonces, cómo la paz era importante para Jesús y cómo delegaba su difusión a sus discípulos. También nosotros hoy, somos responsables de la paz. La paz no depende de los políticos ni de las negociaciones, sino de nuestra propia conversión a Dios. Es el mensaje que la Virgen hoy nos presenta.
Cuando la Madre de Dios habló por primera vez sobre la paz, sus lágrimas corrieron por sus mejillas, deslizándose por el vestido hasta el suelo. Alguien ha llamado, con justa razón, a la Colina de las Apariciones: la colina de las lágrimas de María. Aquel día mencionó que venía "por la paz" y que "la paz debía reinar entre Dios y los hombres y los hombres entre sí." ¿De qué paz hablaba la Virgen? De la paz que es fruto de la redención. Fruto del misterio pascual de su Hijo. Por esa razón, aquel día la Virgen apareció frente a una gran cruz negra; para hacernos entender que la única paz posible para la humanidad es la que ya nos otorgó su Hijo por medio de su pascua.
En los mensajes de la "Gospa" sobre la paz, es claro, que para que la paz reine en el mundo, primero debe comenzar a reinar en cada corazón y en las familias. Sólo de esta forma, el hombre podrá interceder eficazmente por la paz. Ha dicho que "cuando se ora por la Paz y el corazón no está en paz con Dios y con el prójimo, esa oración no vale tanto." María es Reina de la Paz, porque nos la ofrece primero al corazón y a nuestras familias. Con su paz, que es la paz de Jesús, podremos interceder entonces por los demás.
"¡Queridos hijos!: Hoy os invito a decidíos por la paz. Orad para que Dios os dé la verdadera paz. Vivid la paz en vuestros corazones y comprenderéis, queridos hijos, que la paz es un don de Dios.
Queridos hijos, sin amor no podéis vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor el perdón. Yo estoy con vosotros y os invito a todos, hijos míos, para que el primer paso que déis, sea perdonar a los de vuestra propia familia. De esta manera, tendréis la capacidad de perdonar a los demás. ¡Gracias por haber respondido a mí llamada!" 25-1-96.
PRECES
En la Virgen María, Reina de la Paz, Dios Padre nos muestra su amor. Por su intercesión, elevemos nuestras súplicas por nuestras necesidades y las de todo el mundo.
. Por la Iglesia, extendida por todo el universo: para que acoja en sí misma, como la Virgen María, la Palabra de salvación y engendre la vida nueva a los que Dios ha llamado. Roguemos al Señor.
. Por la paz y la justicia en la comunidad humana: para que sean derribados los proyectos de los soberbios, enaltecidos los humildes y colmados de bienes los pobres. Roguemos al Señor.
. Por todos los creyentes en Cristo: para que María los sostenga, como en la Iglesia naciente, y lleguen a formar un solo corazón. Roguemos al Señor.
. Por los consagrados al servicio del Reino de Dios: para que vivan su llamada con la misma generosidad con que María se ofreció a su Señor. Roguemos al Señor.
. Por nosotros: para que creamos sin reservas en el cumplimiento de la Palabra de Dios y progresemos en el camino de la fe. Roguemos al Señor.
Oración
Dios omnipotente que has hecho grandes cosas en Aquella que todas las generaciones llaman dichosa, renueva, por su intercesión, en nosotros, las maravillas de tu Espíritu para que podamos bendecir tu Nombre eternamente. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SEGUNDO DIA (17)
LA FE
Cuando la Virgen habló por primera vez sobre la paz, mencionó que para lograrla: "era necesario tener fe". Y la fe también ocupa un puesto relevante en la predicación de Jesús. En cierta ocasión el Señor dijo: "Tened fe en Dios, Yo os aseguro que quien diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis" Mc 11,22-24. La fe es la virtud teologal por medio de la cual el hombre se adhiere personalmente a Dios; y al mismo tiempo, e inseparablemente, el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Es un don sobrenatural de Dios y un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana. De la fe, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que, "Abraham es el mejor modelo y la Virgen María su realización más perfecta". CIC 144.
La Virgen con su presencia prolongada en Medjugorje pretende despertar la fe de los creyentes, a fin de obtener la paz y la conversión de los hombres. La Virgen ha dicho, que "para tener una fe firme es necesario dedicar tiempo a la oración y al ayuno." Ha dicho además, que "no se debe ahondar demasiado en los problemas y en las preocupaciones, porque Dios tiene siempre su mirada en nosotros." El mundo racionalista y materialista de hoy con sus propias capacidades y tecnologías, parece haber descuidado la fe. La Virgen ha dicho que "el mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indiferencia a Dios".
Curiosamente, no ha dicho que es el aborto, la drogadicción, el alcoholismo, o los divorcios... "sino la indiferencia a Dios". Y era de esperarse, porque la indiferencia a Dios, es la raíz de todos los males que afectan la humanidad. Pero hay que destacar, que el pecado de la indiferencia a Dios no es sólo de los ateos, sino también de muchos creyentes. De aquellos que no ven el sentido de acudir a Misa regularmente, ayunar, leer la Biblia, Adorar a Jesús Sacramentado, comprometerse con la Iglesia... También allí hay una marcada indiferencia a Dios, falta de fe. La Virgen entonces, viene a renovar la vida cristiana. Invita a todos a darle a Dios el primer lugar en sus vidas. De esta manera se comienza a trabajar por la paz. Ella dice:
"¡Queridos hijos!: Escuchad: yo deseo hablaos e invitaos a que tengáis más fe y más confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios, y por eso os invito de nuevo a llevar la Palabra de Dios en vuestros corazones y en vuestros pensamientos. Hijos míos, poned la Biblia en un puesto bien visible en vuestra familia: leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos, se encaminarán hacia el ateísmo. Reflexionad y orad. De esta manera nacerá Dios en vuestro corazón y vuestro corazón estará lleno de alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-8-96.
PRECES
María Santísima es la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la Palabra de Dios. Por su intercesión, invocamos a Dios nuestro Padre.
· Por el pueblo santo de Dios: para que, como María, que cooperó de manera especial en la obra de la redención, sea también testigo de la fe ante el mundo. Roguemos al Señor.
· Por nuestros pastores: para que, imitando a la Virgen fiel, precedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.
. Por todos los que se entregan al servicio de los pobres, de los enfermos y de las personas ancianas: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos. Roguemos al Señor.
. Por los padres y madres de familia: para que, a ejemplo de María, que vivió la experiencia de la vida privada de Jesús en Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.
. Por nosotros y por nuestra asamblea: para que, invocando a María como Reina de la Paz, recibamos de Ella la perseverancia hasta el día luminoso del encuentro con su Hijo en el Templo de la gloria. Roguemos al Señor.
Oración
Oh Dios, que has hecho de la Virgen María, Esposa de tu Espíritu, la Colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo, tu Palabra viviente, para cooperar en la salvación del mundo, Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
TERCER DÍA (18) LA CONVERSIÓN
La Virgen ha dicho que el mensaje más importante que trae a la humanidad es la conversión. Todo lo demás se resume en esto. Y la conversión era el centro de la predicación de Jesús: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" Mc 1,15. María nos quiere introducir, entonces, en el Reino de su Hijo, y quiere que éste llegue a todos por la conversión. Si el corazón del hombre no cambia, no abandona el pecado y vuelve a Dios, difícilmente se podrá salvar. Todos, para María, estamos igualmente urgidos a la conversión. Ha dicho: "hay muchos creyentes que viven como verdaderos paganos; su nombre sólo aparece en los archivos parroquiales y no viven de acuerdo al cristianismo". Para convertirse "hay que empezar a orar y tener una firme voluntad". Exhorta: "Convertíos antes de que sea demasiado tarde, entregad vuestros corazones a Dios". "Vosotros no sabéis lo que Dios enviará al mundo si no os convertís". "Este tiempo mientras estoy con vosotros es el periodo de gracia y conversión."
Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne. Quien salga victorioso de la batalla "heredará la corona que no se marchita".
1 Cor 9,25. María está con nosotros para ayudarnos a cambiar de vida. Si desaprovechamos esta extraordinaria gracia, podríamos salir perjudicados. Ella quiere que su Hijo triunfe en medio de las tinieblas y de tantos desaciertos de la humanidad. Los tiempos presentes urgen una verdadera renovación de la fe que comienza con la conversión del corazón.
¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión? Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convenirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen. El segundo: el arrepentimiento con el dolor por haber ofendido a Dios y al prójimo. El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión. El cuarto: la satisfacción. Muchos pecados causan daño al prójimo, y es preciso, hacer lo posible para repararlos; pero además, el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que: "la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar sus pecados". CIC 1459.
Recordemos las palabras de la Madre:
"¡Queridos hijos!: Hoy os invito a la conversión: Este es el mensaje más importante que yo os doy aquí. Hijos míos, deseo que cada uno de vosotros sea portador de mis mensajes. Os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado durante todos estos años. Este tiempo es tiempo de gracia, especialmente ahora que la Iglesia os invita a la oración y a la conversión. También yo os invito, hijos míos, a vivir los mensajes que os he dado en todas las ocasiones en las que aparezco aquí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-2-96.
PRECES
Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:
. Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos al Señor.
. Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne al mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
. Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos al Señor.
. Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como Elia a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos al Señor.
Oración
Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
CUARTO DIA (19)
LA ORACIÓN
Si la conversión es el mensaje más importante, la oración es el más persistente de María. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración. Cuando comenzaron las apariciones, recomendó: "Rezad todos los días el Credo, siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de las cinco llagas de Jesús, por las intenciones del Papa y para pedir el Espíritu Santo". Después pidió rezar diariamente una parte del Rosario; y con motivo de la Vigilia de su Asunción a los Cielos, el 14 de agosto de 1984, las tres partes todos los días. Más adelante, invitó a las familias a orar una media hora antes de iniciar las labores y media hora, como acción de gracias al finalizar el trabajo del día. También recomendó la Adoración a Jesús Sacramentado, el Vía Crucis y la Veneración a la Cruz. Para pedir después, que durante la jornada cotidiana, se llenarán hasta los espacios más pequeños con jaculatorias. Después en el año 2000 pidió formar grupos de oración, y dijo: "¡Queridos hijos: que la oración sea la vida!" La oración, por consiguiente, es la vida del cristiano. A través de sus mensajes la Virgen desarrolla una auténtica pedagogía de la oración cristiana. No con formas o expresiones novedosas, sino adaptándose a las ya conocidas y avaladas por el Magisterio de la Iglesia.
La oración no debe ser jamás una actividad paralela a las demás, sino la vida misma del creyente. La Virgen ha superado la antigua oposición y dialéctica entre contemplación y acción. Nos hace descubrir con sus mensajes que el hombre está llamado a hacerse oración y la oración hombre. Ella espera que los fieles en el tiempo presente y con sus agitados ritmos de vida, retomen la vida de oración continua. A la pregunta del por qué pide tantas oraciones, responde: "Mirad a vuestro alrededor y daos cuenta cuán grande es el pecado que domina en el mundo. Por tanto, orad para que triunfe Jesús" 13-9-84.
Otro aspecto de la vida de oración que la Virgen desea suscitar en sus hijos, es que ésta se debe desarrollar "con el corazón." Se trata, sobre todo, de asociar siempre, -evitando las distracciones- la mente y los sentidos a la oración interior del amor; en serenidad, paz y afecto. La oración con el corazón es uno de los aspectos relevantes de la espiritualidad de Medjugorje: "oración necesaria para los tiempos que se viven -dice María- y para adquirir la auténtica conversión." En uno de sus mensajes dijo:
"¡Queridos hijos!: También hoy os invito o todos a la oración. Sabed, queridos hijitos, que Dios concede gracias especiales en la oración; por lo tanto, buscad y orad, para que podáis comprender todo lo que os ofrezco aquí. Yo os invito, queridos hijos, a la oración con el corazón; sabed que sin la oración no podéis comprender todo lo que Dios programa a través de vosotros. Por lo tanto, orad. Deseo que a través de cada uno se realicen los designios de Dios. Que pueda crecer y madurar cuanto Dios os ha otorgado en el corazón. Por lo tanto, orad para que la bendición de Dios os pueda proteger de todo el mal que os amenaza. Yo os bendigo, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!" 25-4-87.
PRECES
Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.
· Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
· Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
· Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
· Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
· Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuelas de amor y de aprecio a la vida frente a quienes quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
· Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al Reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón por medio de la oración. Roguemos al Señor.
Oración
Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
QUINTO DÍA (20)
EL AYUNO
Desde el tercer día de las apariciones la "Gospa" mencionó que era necesario ayunar para obtener la paz. Cuando le preguntaron, "¿cómo debía hacerse?" respondió: "El mejor ayuno es el ayuno a pan y agua". Y en la vigilia de su Asunción el 14 de agosto de 1984, pidió que se hiciera dos veces por semana; los miércoles y los viernes. No para que de los dos días se eligiera uno, sino para que de los siete días de la semana se eligieran siempre los miércoles y los viernes para ayunar. ¿Por qué los miércoles y los viernes?
La respuesta es simple: Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno de los judíos (lunes y jueves) por el de los miércoles y los viernes. Así consta en la "Doctrina de los Doce Apóstoles". Una especie de catecismo de los Padres Apostólicos redactado en Siria a finales del siglo II. El primer día de ayuno se hacía por la conversión de los pecadores porque ese día la iglesia recordaba la traición de Judas.
El segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz. Es un error pensar que dos días de ayuno a la semana es demasiado, o bien, pueden afectar la salud corporal. De ser así, habría que concluir que: "la Virgen viene a enfermarnos". Y en realidad es lo contrario. Hoy es sabido que muchas enfermedades aparecen por desórdenes alimenticios. Cuando una persona visita un naturista, por lo general, le recomienda ayunar y nadie le rebate. Cuando muchos suben de peso y tienen problemas de salud comienzan a practicar ejercicios. La Virgen, sin embargo, nos invita a ayunar dos veces por semana a pan y agua, y muchos piensan que se ha equivocado. O bien, que no es necesario para su vida espiritual.
La Virgen ha dicho que: "Con el ayuno y las oraciones se pueden detener las guerras y hasta suspender las leyes de la naturaleza. La caridad no puede sustituir el ayuno. Aquellos que no pueden ayunar pueden ofrecer la oración, la caridad y una Confesión. Todos, sin embargo, excepto los enfermos, deben ayunar." 21-7-81. "El ayuno que muchos hacen comiendo pescado, en lugar de carne, no es ayuno, sino abstinencia. El verdadero ayuno consiste en renunciar a todos los pecados. Pero es necesario al renunciarlos, hacer participar también al cuerpo." 12-81. "El ayuno ha sido olvidado en el último cuarto de siglo en el seno de la Iglesia Católica" 5 -84.
Es preciso recordar, que cuando la Virgen pide ayunar, no está pidiendo pasar hambre, sino sustituir las tres comidas habituales por sólo pan y agua. Los entendidos aseguran, que si durante el día se come suficiente pan y se bebe suficiente agua, se pueden obtener hasta 1200 calorías necesarias para desempeñar las labores cotidianas. No es recomendable, por otro lado, acompañar el ayuno con otras bebidas (por ejemplo café, te, gaseosas) porque pueden afectar el estómago. Cabe destacar, además, que la jornada de ayuno que la Virgen recomienda, concluye con la primera comida del día siguiente. En el idioma español, la raíz etimológica de "desayuno" significa, precisamente, terminar el ayuno (des- ayuno); comer después del ayuno.
El ayuno del cuerpo libera al hombre de las pasiones, de los miedos, de las inseguridades, etc., para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. La Madre de Dios recuerda, además, que, "para poder orar con el corazón es necesario ayunar". Quien ayuna con frecuencia tendrá menos problemas con las distracciones en la oración y estará más abierto a la voluntad de Dios.
El ayuno por consiguiente, es uno de los principales mensajes de la "Gospa", y quizás el más práctico por haberse descuidado en la Iglesia. De sus mensajes leemos:
"¡Queridos hijos!: También hoy os invito a orar y ayunar por la paz. Como ya os he dicho, os repito también ahora: "Hijos míos, sólo con la oración y el ayuno también las guerras pueden ser detenidas".
La paz es un don precioso de Dios. Buscad, orad y la recibiréis. Hablad de la paz y llevad la paz en vuestros corazones. Cuidadla como una flor que necesita agua, ternura y luz. Sed vosotros quienes llevéis la paz a los demás. Yo estoy con vosotros e intercedo por todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-2 -03.
PRECES
Unidos todos fraternalmente, como hijos de un mismo Padre, Dios, y de una misma Madre, María, elevemos nuestras súplicas para que sean escuchadas por intercesión de la que es Madre de Dios y Madre nuestra:
· Por la santa Iglesia de Dios: para que, en su compromiso de anunciar el Evangelio, anuncie también que María es Madre de Dios. Roguemos al Señor.
· Por todos los hijos de la Iglesia: para que todos nos sintamos hijos de María y recurramos a Ella en todas las situaciones de nuestra vida como Madre tierna y cariñosa. Roguemos al Señor.
· Por todos los que sufren desamparo en sus cuerpos o en sus almas: para que sientan el consuelo y la protección de María. Roguemos al Señor.
· Por todos los que nos encontramos aquí reunidos: para que sintamos con dicha y entusiasmo la maternidad de María sobre nosotros. Roguemos al Señor.
Oración
Te pedimos, Señor, que escuches la oración de tu pueblo, a quien has entregado a tu Hijo Jesús a través de María, Madre de Cristo y Madre nuestra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SEXTO DÍA (21)
LA BIBLIA
La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” En el centro del mismo, un Crucifijo y delante de él, la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y la meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario.
El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo:
"¡Queridos hijos!: Os revelo un secreto espiritual: si queréis estar más fuertes contra el mal, haceos una conciencia activa. Para esto, orad mucho por la mañana y leed un texto del Evangelio. Grabad la Palabra divina en vuestro corazón y vividla durante la jornada, sobre todo en las pruebas, y en la noche estaréis más fuertes". 3-8-84.
La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y les den buenos consejos. Advierte, además, que "la televisión es un peligro moral para las familias": Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Podéis renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de vosotros sabe a qué puede renunciar. 8-12-81
Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: "La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima". RVM 41
La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: "Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca." Mt 7,24-26. La Virgen en Medjugorje recuerda que la Palabra de Dios y la oración son "roca" del hogar. En un mensaje dijo:
"¡Queridos hijos!: Escuchad: Yo deseo hablaos e invitaos a tener más fe y confianza en Dios que os ama sin medida. Hijos míos, vosotros no sabéis vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente os llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en vuestros pensamientos. Hijos míos: Poned la Biblia en un lugar visible en vuestras familias; leedla y vividla. Instruid a vuestros hijos, porque si vosotros no sois ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo.
Reflexionad y orad; entonces Dios nacerá en vuestros corazones y vuestros corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-8-96.
PRECES
Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.
. Por la Iglesia peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.
. Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del "Magníficat". Roguemos al Señor.
. Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor. Roguemos al Señor.
. Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.
. Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención. Roguemos al Señor.
Oración Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SÉPTIMO DÍA (22)
LA CONFESIÓN
La Confesión es otro de los mensajes principales de La Virgen. Ella ha dicho que los fieles deben acudir a la Santa Confesión cada mes, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. También ha dicho: "No os confeséis por rutina para continuar siendo los mismos. No, así no está bien. La Confesión debe daos un nuevo impulso a vuestra vida de fe. Debe estimulaos y acercaos a Jesús. Si para vosotros la Confesión no significa nada, en verdad, difícilmente os convertiréis." 7-11-83 "La Confesión mensual será remedio eficaz para la Iglesia de Occidente. Porciones enteras de la Iglesia podrán sanarse si los fieles se confiesan una vez al mes" 12-83 "Cuando acudáis a confesaos, no os preparéis cinco minutos antes, sino durante toda la jornada; aprovechad el momento de la Confesión para pedir del sacerdote un consejo práctico para vuestra vida espiritual."
El 2 de agosto de 1981, los videntes narran la siguiente anécdota que nos hará reconocer cuán grave es el pecado ante Dios y la necesidad que todos tenemos de confesarnos frecuentemente:
La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: "Id todos juntos a la llanura de Gumno, pues, se está llevando a cabo una gran batalla, una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas." Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada, unos 200 metros de la casa de Vicka. Antes de que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: "ya que no podemos verla, preguntadle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó": "Siempre hay incrédulos. Decidles que me pueden tocar." Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: "haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen". Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir.
Los videntes se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando sentada en una piedra. Cuando le preguntaron: "¿por qué llora?" Respondió: “Porque vosotros habéis manchado el vestido de la Virgen. Mientras poníais las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos "¿por qué aparecen esas manchas?" y nos dijo: "Porque me habéis tocado en pecado. Decidles que se confiesen."
Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos levaban muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María.
Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo, el único que anticipa, en cierta manera, el juicio a que será sometido el fiel al fin de su vida terrena. Menciona el Catecismo de la Iglesia Católica: "Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elección entre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta" CIC 1470.
La Virgen dice: "¡Queridos hijos!: Os invito a abrir la puerta de vuestro corazón a Jesús, como una flor se abre al sol. Jesús desea colmar vuestros corazones de paz y de alegría. No podréis, hijos míos, realizar la paz si no estáis en paz con Jesús. Por eso, os invito a la Confesión, para que Jesús sea vuestra verdad y vuestra paz. Por lo tanto, hijos míos, orad para tener la fuerza de realizar lo que os digo. Yo estoy con vosotros y os amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-1-95
PRECES
Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de los ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:
. Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Señor.
. Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a Aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos al Señor.
. Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.
. Para que Cristo, el rey que ha coronado a María Reina de la Paz, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor.
Oración
Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
OCTAVO DÍA (23)
LA EUCARISTÍA
La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorje. La Virgen desde el inicio introdujo a los videntes y a la parroquia en una profunda espiritualidad eucarística. Hasta el punto, que su aparición diaria ocurre, precisamente, veinte minutos antes de la gran concelebración eucarística; con todos los sacerdotes y peregrinos que llegan al Santuario. De esta manera, la aparición de la "Gospa" viene a ser una preparación para un encuentro más significativo de los fieles: el de la presencia de Jesús en el Altar. En Medjugorje todos entienden que la Eucaristía es lo primero.
La misma Virgen recomienda que "es mejor para los fieles permanecer en la iglesia preparándose para la Eucaristía, que estar con los videntes en el momento de la aparición". Y a ellos les ha enseñado que "comulgar vale más que ser vidente". También les ha dicho que: "Si tienen que escoger entre ir a Misa y encontrarse conmigo en la aparición prefieran la Eucaristía porque en ella está presente mi Hijo y en la aparición estoy yo".
La Madre de Dios también se lamenta porque muchos católicos no entienden lo que es la Eucaristía. Un día apareció llorando, y al preguntarle: "por qué lo hacía" respondió: "Porque muchos no saben el valor que tiene la Eucaristía". Fue entonces cuando pidió que antes de participar en Misa los fieles se prepararan, al menos, con 15 minutos de oración y al finalizar hicieran otro tanto "para agradecer a Dios por los múltiples beneficios recibidos".
Por tal razón en Medjugorje, antes de iniciar cada día la Misa vespertina, se rezan 10 misterios del Rosario y al concluir el Credo, siete Padrenuestros, siete Avemarías y siete Glorias; para dar paso después a la tercera parte del Rosario. La Virgen ha mencionado, además, que "el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración".
Y en relación al culto de la Eucaristía fuera de Misa la "Gospa" recomienda: "Que se Adore sin interrupción el Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en Adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares". Es incomprensible, pues, el mensaje de Medjugorje sin la referencia explícita a la Eucaristía. La Virgen pide a los fieles "de ser posible asistir a Misa todos los días". Y ha dicho "que la Eucaristía es la mejor y más completa de todas las oraciones".
El 25 de abril de 1988 dio el siguiente mensaje que nos enseñará a valorar el gran tesoro que tenemos los católicos en nuestras iglesias:
"¡Queridos hijos!: Dios desea haceros santos y por eso a través de mí os invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para vosotros la vida! Trabajad para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo os reúno y deseo mostraos el camino que os conduce a Dios. ¡Venid y orad! No estéis fijándoos en los demás y no los critiquéis. Que vuestra vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijos míos, creed y orad, para que el Padre os acreciente la fe, y luego, pedid lo más conveniente. Yo estoy con vosotros y me alegro por vuestra conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-4-88.
PRECES
Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.
. Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la Palabra de Dios, la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida. Roguemos al Señor.
. Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo. Roguemos al Señor.
. Por los hombres de buena voluntad: para que la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador. Roguemos al Señor.
. Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres. Roguemos al Señor.
. Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a amar la Eucaristía y hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida. Roguemos al Señor.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser Madre de tu Hijo, ayúdanos a ser como Ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
NOVENO DÍA (24)
MARÍA REINA DE LOS PROFETAS
El día que la Virgen escogió para aparecer en Medjugorje por primera vez, fue el día de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, el más grande de los profetas. Tal día conmemoramos el alumbramiento de santa Isabel, pariente cercana de la Madre de Dios. Y María, como la tradición indica, asistió a la venida al mundo del Precursor (Cf. Lc 1,56). Entonces, la Solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista tiene, además, una clara dimensión mariana. María es la Reina de los Profetas y Ella nos invita ahora a construir la paz en el día del nacimiento del más grande de los profetas; a quien Ella asistió en su nacimiento.
La paz que la Virgen espera que construyamos, no tiene nada que ver con negociaciones políticas sino con la conversión, la oración y el ayuno. La Reina de los Profetas, como Precursora, hoy nos muestra el camino seguro para la reconciliación, la armonía y la paz entre los hombres.
La Virgen recuerda, que ha venido, "a invitarnos a alguna renuncia para que, con nuestra ayuda se cumpla todo lo que quiere realizar según los secretos que comenzó en Fátima." (Cf. 25-8-9 1). Por tanto, las apariciones actuales de Medjugorje: son la continuidad y la conclusión de las de Fátima. Afirma, además, que "son las últimas apariciones suyas para la humanidad". Quizá por ello, son tan largas y continuas.
Como en Fátima, el mensaje de María en Medjugorje, construye la paz del mundo. La Virgen ha prometido: "que cuando se realicen los 10 secretos que les ha confiado a los videntes, la vida del mundo cambiará y la humanidad volverá a Dios". "Muchos - sostiene- se tirarán hasta de los cabellos y maldecirán los días que vivieron sin Dios". Sin embargo, cabe destacar, que, su presencia prolongada intenta anticipar en cierta manera, el Triunfo final de su Corazón Inmaculado. Por tal razón, continúa invitándonos a la conversión, a fin de conquistar para Dios cuántos más corazones sea posible.
El mensaje, más relevante, por tanto, no es otro que: la presencia prolongada de Nuestra Señora. Si acogemos de corazón su invitación, podremos esperar para el futuro "un jardín". De lo contrario, como advertiría Juan Pablo II, en el acto de Consagración a María del Nuevo Milenio, en el año del Gran Jubileo: "la humanidad podrá perecer en un cúmulo de escombros." Por eso, a María, aurora de la Salvación, confiemos nuestro camino en el nuevo milenio, para que bajo su guía todos los hombres descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos".
Ella nos dice: "¡Queridos hijos!: Hoy os invito a que os hagáis misioneros de los mensajes que os doy aquí, a través de este lugar tan querido por mí. Dios me ha permitido permanecer de esta manera durante tanto tiempo con vosotros. Y por eso hijos míos, os invito a vivir con amor los mensajes que os doy y a transmitirlos en todo el mundo; para que así un río de amor fluya entre la gente llena de odio y sin paz. Os invito, hijos míos, a que sean paz donde no hay paz, y luz donde hay tinieblas; de manera que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 25-2-95.
PRECES
Oremos, hermanos, al que hizo obras grandes en María, y pidámosle que haga también proezas con su brazo realizando nuestras peticiones:
. Para que el Señor que quiso que la perfección de la Iglesia se prefigurara y culminara en la Madre de su Hijo, conceda a todos los fieles ser reflejo de la santidad que brilla en María. Roguemos al Señor.
. Para que el Todopoderoso, que en su reino ha colmado a María de felicidad, ponga sus ojos en la familia humana y le conceda la esperanza de aquella vida eternamente feliz por la que, aun sin saberlo, suspiran todos los hombres. Roguemos al Señor.
. Para que el Padre del cielo, que dispuso que en la realeza de María se anunciara en la Iglesia un signo seguro de la felicidad de los bienaventurados, se compadezca de quienes lloran y miran este mundo únicamente como un valle de lágrimas. Roguemos al Señor.
. Para que el Rey de la gloria, que hizo de María la Virgen fidelísima, otorgue a los que hoy recordamos a la Madre de su Hijo ser plenamente fieles a la vocación a la que hemos sido llamados. Roguemos al Señor.
Oración
Por la gloria de tu nombre y por la intercesión de Santa María Reina de todos los Santos, compadécete, Señor, de nosotros y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACIONES PARA TODOS LOS DIAS (Al inicio)
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.
y envía desde el cielo un
rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.
ven, dador de los dones,
ven, luz de los corazones.
Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
suave alivio.
dulce huésped del alma,
suave alivio.
Descanso en la fatiga,
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.
brisa en el ardiente estío,
consuelo en el llanto.
¡Oh, luz santísima,
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!
Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.
Lava lo que está sucio,
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
Doblega lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.
Concede a tus fieles
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.
que en Ti confían,
Tus sagrados dones.
Dales el premio de la virtud,
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén. Aleluya, Aleluya.
V. Envía Tu Espíritu Señor
y será una nueva creación.
R. Y renovarás la faz de la tierra.
y será una nueva creación.
R. Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos
Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén
(Al final)
El Magníficat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Lc 1:46-55.
(Gloria al Padre)
Consagración al Corazón Inmaculado de María
Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.
Instrumento de Paz
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error, lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría. Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.
Oración por un enfermo
Oh Dios mío, este enfermo que está aquí delante de Ti, ha venido a pedirte lo que él desea y piensa que es lo más importante para él. Tu, oh Dios, haz que entren en su corazón estas palabras: "¡Es más importante ser sanados del alma!". Señor, hágase sobre él tu santa voluntad en todo! Si Tú quieres que se sane, dale la salud. Pero si tu voluntad es diversa, que continúe llevando su cruz. Te rogamos también por nosotros que oramos por él; purifica nuestros corazones para que seamos dignos de donar, a través de nosotros mismos, tu santa misericordia. Protégelo y alivia sus penas, hágase en él tu santa voluntad. Que tu santo nombre sea revelado a través de él; ayúdalo a llevar con amor su cruz. Amén.
(Gloria al Padre, 3 veces)
Invocaciones a María Reina de la Paz
(Para todos los días)
María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo "Rey de la Paz", concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:
. Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia, R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.
. Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios,
. Para que la paz reine en todas las familias,
. Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla,
. Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas,
. Para que la paz reine en nuestros centros educativos y lugares de trabajo,
. Para que la paz reine siempre en nuestro país,
. Para que la paz reine en todo el universo.
Oración
Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
CANCIONERO
ADORACIÓN
ADORACIÓN
1- SEÑOR JESÚS,
AYÚDAME A AMARTE SIEMPRE MÁS. (bis)
Tú eres mi Pastor y nada me faltará.
En verdes prados me recuestas
y mis fuerzas Tú reparas.
AYÚDAME A AMARTE SIEMPRE MÁS. (bis)
Tú eres mi Pastor y nada me faltará.
En verdes prados me recuestas
y mis fuerzas Tú reparas.
2- DONA LA PAZ (2)
a nuestras almas, oh Señor (bis)
Quédate con nosotros, Señor (2)
y la paz reinará.
a nuestras almas, oh Señor (bis)
Quédate con nosotros, Señor (2)
y la paz reinará.
El amor, el perdón.
3-GLORIA
Gloria, Gloria, in excelsis Deo,
Gloria, Gloria, in excelsis Deo, in excelsis Deo!
Gloria, Gloria, in excelsis Deo,
Gloria, Gloria, in excelsis Deo, in excelsis Deo!
4- SANTO ES EL SEÑOR (2)
Santo es el Señor!, mi Dios,
Santo es el Señor.
Santo es el Señor!, mi Dios,
Santo es el Señor.
5- CRISTO, MURIÓ POR MÍ
Cristo (5)
Murió por mí (2) Cristo, Cristo, murió por mí.
Cristo (5)
Murió por mí (2) Cristo, Cristo, murió por mí.
6- KUMBAYA
Kumbaya, my Lord, Kumbayá (3) O Lord, Kumbaya.
Ver, a mí Señor, (3) Señor, ven a mí.
Kumbaya, my Lord, Kumbayá (3) O Lord, Kumbaya.
Ver, a mí Señor, (3) Señor, ven a mí.
7- LAUDATE DOMINUM
Laudate omnes gentes, laudate Dominum
Alleluia, alleluia, cantate Domino.
Laudate omnes gentes, laudate Dominum
Alleluia, alleluia, cantate Domino.
Te alabe todo el mundo,
te alabe, oh, Señor,
Aleluya, aleluya, te cante, oh, Señor.
te alabe, oh, Señor,
Aleluya, aleluya, te cante, oh, Señor.
8- LAUDATE OMNES GENTES
Laudate omnes gentes, laudate Dominum ! (2)
Laudate omnes gentes, laudate Dominum ! (2)
Alabe todo el mundo, alabe al Señor (2).
9- UBI CARITAS
Ubi caritas, et amor
Ubi caritas, Deus ibi est.
Ubi caritas, et amor
Ubi caritas, Deus ibi est.
Donde hay carídad, y amor
Donde hay caridad, allí está Dios.
Donde hay caridad, allí está Dios.
I0-VENITE, ADOREMUS
Veníte adoremus, venite adoremus,
venite adoremus, Dominum!
Venid y adoremos, venid y adoremos,
Venid y adoremos, al Hijo de Dios.
Veníte adoremus, venite adoremus,
venite adoremus, Dominum!
Venid y adoremos, venid y adoremos,
Venid y adoremos, al Hijo de Dios.
MARIANOS
II- CANTAD Y ORAD CON NOSOTROS,
pequeñas aves del cielo
y bailad y cantad con nosotros
un cántico nuevo, un canto sincero.
pequeñas aves del cielo
y bailad y cantad con nosotros
un cántico nuevo, un canto sincero.
Una luz resplandece en el mundo
una Dama vestida de sol
en la frente, un manto de rosas,
sobre nube dorada aparece
y con voz melodiosa,
nos invita a la paz.
una Dama vestida de sol
en la frente, un manto de rosas,
sobre nube dorada aparece
y con voz melodiosa,
nos invita a la paz.
Cantad y orad con nosotros,
ríos, mares y montes
y bailad y cantad con nosotros,
fuentes y ríos, lirios del campo.
ríos, mares y montes
y bailad y cantad con nosotros,
fuentes y ríos, lirios del campo.
Una estrella ilumina el mundo,
una Dama vestida de cielo,
es la Perla del paraíso,
te enamoras si miras su rostro,
y con voz armoniosa
nos invita al amor.
una Dama vestida de cielo,
es la Perla del paraíso,
te enamoras si miras su rostro,
y con voz armoniosa
nos invita al amor.
Cantad y orad con nosotros,
jóvenes de toda la Tierra
y cantad y anunciad con nosotros
por las sendas del mundo
la Buena Noticia.
jóvenes de toda la Tierra
y cantad y anunciad con nosotros
por las sendas del mundo
la Buena Noticia.
Una luz irradia en el mundo
es la Madre de Nuestro Señor,
es la Reina de Paz y de Amor,
nos invita a orar con fervor,
y con voz armoniosa
nos dona la paz.
es la Madre de Nuestro Señor,
es la Reina de Paz y de Amor,
nos invita a orar con fervor,
y con voz armoniosa
nos dona la paz.
12- ANTE TI ME POSTRO
oh,Virgen Madre de Dios,
toma mi vida, yo te la doy,
y llénala de Dios.
oh,Virgen Madre de Dios,
toma mi vida, yo te la doy,
y llénala de Dios.
AVE MARIA,"GRATIA PLENA
DOMINUS TECUM,
BENEDICTA TU."
DOMINUS TECUM,
BENEDICTA TU."
Todo lo que tengo,
mis deseos e ilusiones,
yo te los doy, Madre de amor
y llénalos de Dios.
mis deseos e ilusiones,
yo te los doy, Madre de amor
y llénalos de Dios.
Todos mis dolores y mis alegrías,
yo te los doy, Madre de amor y
llénalos de Dios.
yo te los doy, Madre de amor y
llénalos de Dios.
13- ERES MADRE MUY SENCILLA,
Criatura del Señor,
Virgen pobre, Madre mía,
llena de gracia y de amor.
Criatura del Señor,
Virgen pobre, Madre mía,
llena de gracia y de amor.
Fuiste arcilla entre sus manos
y el Señor te modeló,
aceptaste ser su esclava,
siempre dócil a su voz.
y el Señor te modeló,
aceptaste ser su esclava,
siempre dócil a su voz.
YO QUIERO SER
ARCILLA ENTRE SUS MANOS,
YO QUIERO SER
VASIJA DE SU AMOR.,
QUIERO DEJAR LO MIO
PARA EL, PARA EL.
ARCILLA ENTRE SUS MANOS,
YO QUIERO SER
VASIJA DE SU AMOR.,
QUIERO DEJAR LO MIO
PARA EL, PARA EL.
No entendías sus palabras
pero respondes con fe.
Dejas que su amor te guíe,
confiando siempre en El.
pero respondes con fe.
Dejas que su amor te guíe,
confiando siempre en El.
Por su Espíritu de vida
te dejaste transformar.
Te abandonas en sus manos
para hacer su voluntad.
te dejaste transformar.
Te abandonas en sus manos
para hacer su voluntad.
14- HOY VENIMOS, BUENA MADRE
de lugares diferentes,
a traerte nuestras penas
y plegarias muy fervientes.
de lugares diferentes,
a traerte nuestras penas
y plegarias muy fervientes.
DULCE REINA DE LA PAZ,
TU SONRISA NOS CONSUELA,
TUS MENSAJES, OH MARIA,
EL AMOR DE DIOS REVELAN. (bis)
TU SONRISA NOS CONSUELA,
TUS MENSAJES, OH MARIA,
EL AMOR DE DIOS REVELAN. (bis)
Sepan todos, hijos míos,
que los amo inmensamente
y por eso con vosotros
tanto quiero estar presente.
que los amo inmensamente
y por eso con vosotros
tanto quiero estar presente.
Gracias, Madre y Reina Nuestra,
escogida creatura. Oh María,
de Dios eres, sacramento de ternura.
escogida creatura. Oh María,
de Dios eres, sacramento de ternura.
Lo importante es convertirse y
creer la Buena Nueva. De este
modo todo el mundo vuelve,
sana y se renueva.
creer la Buena Nueva. De este
modo todo el mundo vuelve,
sana y se renueva.
Orad, orad, hijos míos, nunca
dejen de orar, orad siempre sin
cansarse, nunca dejen de orar.
dejen de orar, orad siempre sin
cansarse, nunca dejen de orar.
Tu insistencia con nosotros de
que hagamos oración,
razón tiene que alcancemos
la gran paz del corazón.
que hagamos oración,
razón tiene que alcancemos
la gran paz del corazón.
15- MARÍA, CREATURA BELLA
como una flor calla en su nada,
cubre todo, como un manto de nieve, bella como la luna.
como una flor calla en su nada,
cubre todo, como un manto de nieve, bella como la luna.
María, eres la Madre, Madre del Creador y por Él de la humanidad,
creación fruto del amor.
creación fruto del amor.
ESTAS AQUI, CANTAMOS A TI EN LA ARMONÍA Y TU CAMINO NOS LLEVA AL PARAISO. ESTAMOS AQUÍ Y NOS DEJAMOS LLEVAR POR TI, MARÍA, NUESTRA MADRE LLENA DE AMOR.
María, eres la Virgen, la Mujer del hermoso amor, amor fuente del amor, agua viva de la eternidad.
16- MARÍA (4).
SOMOS TODOS TUYOS Y QUEREMOS AMARTE COMO NINGUNO TE AMO JAMÁS (bis).
SOMOS TODOS TUYOS Y QUEREMOS AMARTE COMO NINGUNO TE AMO JAMÁS (bis).
Contigo en esta vida, nuestro camino es seguro, contigo todo conduce a la meta. Y también en la noche, Tú eres quien nos guía, transformas cada temor en fortaleza. Ave María.
MARÍA...
Tu bella corona de rosas, nosotros queremos ser, tu bella corona de hijos todos tuyos. Y tu presencia en el mundo, la historia a través de nosotros,
resuena un canto de gloria infinita. Ave María.
Tu bella corona de rosas, nosotros queremos ser, tu bella corona de hijos todos tuyos. Y tu presencia en el mundo, la historia a través de nosotros,
resuena un canto de gloria infinita. Ave María.
17-AVE MARÍA, AVE
AVE MARÍA, AVE.
AVE MARÍA, AVE.
Ave llena de gracia: AVE
Ave Reina de paz: AVE.
Ave Reina de paz: AVE.
Zdravo Kraljice mira:AVE
Zdravo Majko nasa:AVE.
Zdravo Majko nasa:AVE.
Ave piena di grazia: AVE
Ave Regina di pace:AVE.
Ave Regina di pace:AVE.
18- MADRE MÍA ERES
Reina de la Paz (bis)
Madre mía eres, Madre mía eres Tú. (bis)
Reina de la Paz (bis)
Madre mía eres, Madre mía eres Tú. (bis)
Gospa, Majka moja, Kraljica Mira (bis)
Gospa Majka moja, Gospa Majka
mojaTi. (bis)
Gospa Majka moja, Gospa Majka
mojaTi. (bis)
19-AVE REINA DE LA PAZ
Ave, Madre del amor (bis)
Ave (3) María. (bis)
Ave, Madre del amor (bis)
Ave (3) María. (bis)
MISA A LA VIRGEN MARÍA,
REINA DE LA PAZ
REINA DE LA PAZ
Antífona de entrada
Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, y es su nombre "Príncipe de la paz".
Oración colecta
Oh Dios, que por medio de tu Hijo Unigénito otorgas paz a los hombres, por intercesión de la siempre Virgen María, concede a nuestro tiempo la
tranquilidad deseada, para que formemos una sola familia en la paz y permanezcamos unidos en el amor fraterno. Por Nuestro Señor Jesucristo.
tranquilidad deseada, para que formemos una sola familia en la paz y permanezcamos unidos en el amor fraterno. Por Nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Su principado será dilatado, con una paz sin límites.
Lectura del libro de Isaías 9,1-3. 5-6
El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia.
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro.
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
"Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo.
Príncipe de la paz".
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David y
sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia.
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro.
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
"Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo.
Príncipe de la paz".
Para dilatar el principado
con una paz sin límites,
sobre el trono de David y
sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor de los ejércitos lo realizará.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial. Sal. 84
R. El Señor anuncia la paz al pueblo.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos."
La salvación está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra; R.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
"Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos."
La salvación está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra; R.
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo; R.
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo; R.
el Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
Aleluya Cf. Lc 1,28
Alégrate María llena de gracia,
el Señor está contigo
bendita tú eres entre las mujeres.
Alégrate María llena de gracia,
el Señor está contigo
bendita tú eres entre las mujeres.
EVANGELIO
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando es su presencia dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo"
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El Ángel le dijo:
-No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se
llamará Hijo del Altísimo, el señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.”
Y María dijo al ángel:
"¡Cómo será eso pues no conozco a varón?"
El ángel le contestó:
-El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes
a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo; y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay
imposible.
El ángel, entrando es su presencia dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo"
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El Ángel le dijo:
-No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se
llamará Hijo del Altísimo, el señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.”
Y María dijo al ángel:
"¡Cómo será eso pues no conozco a varón?"
El ángel le contestó:
-El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes
a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo; y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay
imposible.
María contestó:
"Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra." Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor.
Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de expiación, al celebrar la memoria de la santísima Virgen María, Reina de la paz, pedimos para tu familia los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacio
LA MADRE DE CRISTO, DISCÍPULA Y REINA DE LA PAZ.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, y proclamar tu grandeza en esta memoria de la bienaventurada Virgen María.
Ella es tu humilde esclava que, al recibir el anuncio del ángel Gabriel, concibió en su seno virginal al Príncipe de la paz, Jesucristo. Hijo tuyo y Señor nuestro.
Ella es la madre fiel que se mantuvo intrépida en pie, junto a la cruz donde el Hijo, para salvarnos, pacificó con su sangre el universo.
Ella es la discípula de Cristo, alumna de la paz, que, orando con los apóstoles, esperó la Promesa del Padre, el Espíritu de la paz, de la unidad, de la caridad y del gozo.
Por eso, con todos los ángeles y santos te alabamos proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de comunión
La Virgen engendró al Dios y hombre, Dios nos devolvió la paz, reconciliando consigo el cielo y la tierra.
Oración después de la comunión
Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, en esta conmemoración de la Virgen María, Reina de la Paz, cultivemos eficazmente entre nosotros la paz que él nos dio.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)