martes, 3 de septiembre de 2013

VIRTUDES PRACTICADAS POR MARÍA


2. AMOR DE MARÍA A DIOS
1. María, madre del perfecto amor a Dios
Dice san Anselmo: Donde hay mayor pureza, allí hay más amor. Cuanto más puro es un corazón y más vacío de sí mismo, tanto más estará lleno de amor a
Dios. María santísima, porque fue humilde y vacía de sí misma, por lo mismo estuvo llena del divino amor, de modo que progresó en ese amor a Dios más que todos los hombres y todos los ángeles juntos. Como escribe san Bernardino, supera a todas las criaturas en el amor hacia su Hijo. Por eso san Francisco de Sales la llamó con razón la reina del amor.
El Señor ha dado al hombre el mandamiento de amarlo con todo el corazón:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mt 22, 37). Este mandamiento no lo cumplirán perfectamente los hombres en la tierra, sino en el cielo. Y sobre esto reflexiona san Alberto Magno que sería impropio de Dios dar un mandamiento que nadie pudiera cumplir perfectamente. Pero gracias a la Madre de Dios este mandamiento se ha cumplido perfectamente. Estas son sus palabras: O alguno cumple este mandamiento o ninguno. Pero si alguno lo ha cumplido, ésa ha sido la
Santísima Virgen. Esto lo confirma Ricardo de San Víctor diciendo: La Madre de nuestro Emmanuel fue perfecta en todas sus virtudes. ¿Quién como ella cumplió jamás el mandamiento que dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón? El amor divino fue tan poderoso en ella que no tuvo imperfección alguna. El amor divino, dice san Bernardo, de tal manera hirió y traspasó el alma de María que no quedó en ella nada que no tuviera la herida del amor, de modo que cumplió sin defecto alguno este mandamiento. María podía muy bien decir: Mi amado se me ha entregado a mí y yo soy toda para mi amado. “Mi amado para mí y yo para mi amado” (Ct 2, 16). Hasta los mismos serafines, dice Ricardo, podían bajar del cielo para aprender en el corazón de María cómo amar a Dios.

2. María amó a Dios en plenitud
Dios, que es amor (1Jn 4, , vino a la tierra para inflamar a todos en el divino amor. Pero ningún corazón quedó tan inflamado como el de su Madre, que siendo del todo puro y libre de afecto terrenales estaba perfectamente preparado para arder en este fuego bienaventurado. Así dice san Jerónimo: Estaba del todo incendiada con el divino amor, de modo que nada mundano estorbaba el divino afecto, sino que todo era un ardor continuo y un éxtasis en el piélago del amor. El corazón de María era todo fuego y todo llamas, como se lee en los Sagrados
Cantares: “Dardos de fuego son sus saetas, una llama de Yavé” (Ct 8, 6). Fuego que ardía desde dentro, como explica san Anselmo, y llamas hacia fuera iluminando a todos con el ejercicio de todas las virtudes. Cuando María llevaba a su Jesús en brazos podía decirse que era un fuego llevando a otro fuego. Porque como dice san Ildefonso, el Espíritu Santo inflamó del todo a María como el fuego al hierro, de manera que en ella sólo se veía la llama del Espíritu Santo, y por tanto sólo se advertían en ella las llamas del divino amor. Dice santo Tomás de Villanueva que fue símbolo del corazón de la Virgen la zarza sin consumirse que vio Moisés. Por eso, dice san Bernardo, fue vista por san Juan vestida de sol. “Apareció una gran señal en el cielo: la mujer vestida del sol” (Ap. 12, 1). Tan unida estuvo a Dios por el amor dice el santo, que no es posible lo esté más ninguna otra criatura.
Por esto, asegura san Bernardino, la Santísima Virgen no se vio jamás tentada del infierno, porque así como las moscas huyen de un gran incendio, así del corazón de María, todo hecho llamas de caridad, se alejaban los demonios sin atreverse jamás a acercarse a ella. Dice Ricardo de modo semejante: La Virgen fue terrible para los príncipes de las tinieblas, de modo que ni pretendieron aproximarse a ella para tentarla, pues les aterraban las llamas de su caridad. Reveló la Virgen a santa Brígida que en este mundo no tuvo otro pensamiento ni otro deseo ni otro gozo más que a Dios. Escribe el P. Suárez: Los actos de amor que hizo la bienaventurada Virgen en esta vida fueron innumerables, pues pasó la vida en contemplación reiterándolos constantemente. Pero me agrada más lo que dice san
Bernardino de Bustos, y es que María no es que repitiera constantemente los actos de amor, como hacen los otros santos, sino que por singular privilegio amaba a Dios con un continuado acto de amor.

3. María hizo de su vida un acto de amor continuo
Como águila real, estaba siempre con los ojos puestos en el divino sol, de manera tal, dice san Pedro Damiano, que las actividades de la vida no le impedían el amor, ni el amor le obstaculizaba las actividades. Así es que María estuvo figurada en el altar de la propiciación en el que nunca se apagaba el fuego ni de noche ni de día.
Ni aun el sueño impedía a María amar a Dios. Y si semejante privilegio se concedió a nuestros primeros padres en el estado de inocencia, como afirma san
Agustín, diciendo que tan felices eran cuando dormían como cuando estaban despiertos, no puede negarse que semejante privilegio lo tuvo también la Madre de Dios, como lo reconocen entre otros san Bernardino y san Ambrosio, que dejó escrito hablando de María: Cuando descansaba su cuerpo, estaba vigilante su alma, verificándose en ella lo que dice el Sabio: “No se apaga por la noche su lámpara” (Pr 31, 18). Y así es, porque mientras su cuerpo sagrado tomaba el necesario descanso, su alma, dice san Bernardino, libremente tendía hacia Dios, y así era más perfecta contemplativa de lo que hayan sido los demás cuando estaban despiertos.
De modo que bien podía decir con la Esposa: “Yo dormía, pero mi corazón velaba”
(Ct 5, 2). Era, como dice Suárez, tan feliz durmiendo como velando.
En suma, afirma san Bernardino, que María, mientras vivió en la tierra, constantemente estuvo amando a Dios. Y dice que ella no hizo sino lo que la divina sabiduría le mostró que era lo más agradable a Dios, y que lo amó tanto cuanto entendió que debía ser amado por ella. De manera que, habla san Alberto Magno, bien pudo decirse que María estuvo tan llena de santa caridad que es imposible imaginar nada mejor en esta tierra. Creemos, sin miedo a ser desmedidos, que la Santísima Virgen, por la concepción del Hijo de Dios recibió tal infusión de caridad cuanto podía recibir una criatura en la tierra. Por lo que dice santo Tomás de Villanueva que la Virgen con su ardiente caridad fue tan bella y de tal manera enamoró a su Dios, que él, prendado de su amor, bajó a su seno para hacerse hombre. Esta Virgen con su hermosura atrajo a Dios desde el cielo y prendido por su amor quedó atado con los lazos de nuestra humanidad. Por esto exclama san Bernardino: He aquí una doncella que con su virtud ha herido y robado el corazón de Dios.

4. María desea que amemos a Dios
Y porque la Virgen amó tanto a su Dios, por eso lo que más pide a sus devotos es que lo amen cuanto puedan. Así se lo dijo a la beata Ángela de Foligno:
Ángela, bendita seas por mi Hijo; procura amarlo cuanto puedas. Y a santa Brígida le dijo: Si quieres estar unida a mí, ama a mi Hijo. Nada desea María como ver amado a su amado que es el mismo Dios. Pregunta Novarino: Por qué la Santísima Virgen suplicaba a los ángeles con la Esposa de los Cantares que hicieran conocer a su Señor el gran amor que le tenía al decir: “Yo os conjuro, hijas de Jerusalén; si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de anunciar? Que enferma estoy de amor” (Ct 5, . ¿Es que no sabía Cristo cuánto la amaba? ¿Por qué le muestra la herida al amado que se la hizo? Responde el autor citado que con esto la Madre de Dios quiso mostrar su amor, no a Dios, sino a nosotros, para que así como ella estaba herida, pudiera herirnos a nosotros con el amor divino. Para herir la que estaba herida. Y porque ella fue del todo llamarada de amor a Dios, por eso a todos los que la aman y se le acercan María los inflama y los hace semejantes a ella. Santa Catalina de Siena la llamaba la portadora del fuego del divino amor. Si queremos también nosotros arder en esta divina llama, procuremos acudir siempre a nuestra Madre con las plegarias y con los afectos.
María, reina del amor, eres la más amable, la más amada y la más amante de todas las criaturas. Como te decía san Francisco de Sales: Madre mía, tú que ardes siempre y toda en amor a Dios, dígnate hacerme partícipe, al menos, de una chispita de ese amor. Tú rogaste a tu Hijo por aquellos esposos a los que les faltaba el vino diciéndole: “No tienen vino”. ¿No rogarás por nosotros a los que nos falta el amor de Dios, nosotros que tan obligados estamos a amarlo? Dile simplemente: “No tienen amor”, y alcánzanos ese amor. No te pido otra gracia más que ésta. Oh Madre, por el amor que tienes a Jesús, ruega por nosotros. Amén.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Homilia Benedicto XVI



Una homilía reciente del Papa Emérito Benedicto XVI, pronunciada en la Santa Misa que celebró con sus ex-alumnos. Vale la pena meditarla.

"Cada uno en la vida quiere encontrar su puesto bueno. Pero ¿cuál es verdaderamente el puesto justo? Un puesto que puede parecernos muy bueno, puede revelarse como un puesto nefasto…

También los discípulos discutían sobre los puestos mejores. Por el contrario Jesús se presenta como aquel que sirve. Él ha nacido en un pesebre y ha muerto en la Cruz, y con ello nos dice que el puesto mejor es el que está junto a Él, el puesto según su medida. Y el apóstol es el último en la opinión del mundo, y precisamente por eso está cerca de Jesús…

Quien en este mundo, en esta historia, se ve quizás empujado hacia delante y llega a los primeros puestos, debe saber que está en mayor peligro; debe mirar todavía más al Señor y medirse con Él, valorarse en función de su responsabilidad con los demás, debe convertirse en aquel que sirve, aquel que en realidad está sentado a los pies del otro, y así bendice y a su vez resulta bendecido.

Así, cualquiera que sea el puesto que la Historia nos quiera asignar, lo determinante es la responsabilidad ante Él, y la responsabilidad frente al amor, la justicia y la verdad. Cristo, el Hijo de Dios, desciende para servirnos, esta es la esencia de Dios, que consiste en darse a nosotros: el amor, el sí a los que sufren, la elevación de la humillación.

La Cruz es en la historia el último puesto, y el Crucificado no tiene ningún puesto, es un no-puesto, ha sido expoliado, es un nadie… y sin embargo Juan ve en el Evangelio esta humillación extrema como la verdadera exaltación. Y así Jesús está más alto, está a la altura de Dios porque la altura de la cruz es la altura del amor de Dios, la altura de la renuncia a sí mismo y de la dedicación a los demás. Éste es el puesto divino y queremos pedir a Dios que nos conceda comprenderlo cada vez más y aceptar con humildad, cada uno según su propio modo, este misterio de exaltación y de humillación".

viernes, 30 de agosto de 2013

Soy anti social.



En estos días volviendo a la normalidad, después de pasar por el paraíso, me doy cuenta que me llaman anti social, homófoba y no se que mas, la razón es que se me ocurrió poner en una red social un comentario, que a mi parecer no es malo ni ofensivo, lo de antisocial puede, no suelo salir mucho y me relaciono casi siempre con la misma gente, homofóba, para mi no, pues si decir que el matrimonio entre dos personas del mismo sexo ni se le puede llamar matrimonio, ni unión, ni nada que se le parezca, pues es una ABERRACIÓN, Dios hizo unas leyes, y son sencillas de cumplir, claro que entonces llega algún político y se las pasa por el forro de la chaqueta, pero esto aquí no lo voy a tratar. Solo lo dejo caer. Para quien no se acuerde, yo lo dejo aquí abajo, pues creo que hay gente con la memoria floja. 

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Jesús resumió los deberes del hombre para con Dios en estas palabras: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’ (Mt 22, 37; cf Lc 10, 27: '...y con todas tus fuerzas'). Estas palabras siguen inmediatamente a la llamada solemne: ‘Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor’ (Dt 6, 4).Dios nos amó primero. El amor del Dios Unico es recordado en la primera de las ‘diez palabras’. Los mandamientos explicitan a continuación la respuesta de amor 
2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
Se dijo a los antepasados: “No perjurarás”... Pues yo os digo que no juréis en modo alguno» (Mt 5, 33-34).
El Nombre de Dios es grande allí donde se pronuncia con el respeto debido a su grandeza y a su Majestad. El nombre de Dios es santo allí donde se le nombra con veneración y temor de ofenderle (S. Agustín, serm. Dom. 2, 45, 19).

3º Santificarás las fiestas.

Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo» (Ex 20, 8-10; cf Dt 5, 12-15). 
 El domingo se distingue expresamente del sábado, al que sucede cronológicamente cada semana, y cuya prescripción litúrgica reemplaza para los cristianos. Realiza plenamente, en la Pascua de Cristo, la verdad espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios. Porque el culto de la ley preparaba el misterio de Cristo, y lo que se practicaba en ella prefiguraba algún rasgo relativo a Cristo (cf 1 o 10, 11): 

4º Honrarás a tu padre y a tu madre.

«Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar» (Ex 20, 12).
El cuarto mandamiento encabeza la segunda tabla. Indica el orden de la caridad. Dios quiso que, después de El, honrásemos a nuestros padres, a los que debemos la vida y que nos han transmitido el conocimiento de Dios. Estamos obligados a honrar y respetar a todos los que Dios, para nuestro bien, ha investido de su autoridad.

5º No matarás.


No matarás (Ex 20, 13).
Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt 5, 21-22).
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf CDF, instr. "Donum vitae" 1, 1))

6º No cometerás actos impuros.

No cometerás adulterio (Ex 20, 14; Dt 5, 17).

Ha
béis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt 5, 27-28)
Dios creó el hombre a imagen suya... hombre y mujer los creó’ (Gn 1, 27). ‘Creced y multiplicaos’ (Gn 1, 28); ‘el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó ‘Hombre’ en el día de su creación’ (Gn 5, 1-2).

7º No robarás.

No robarás (Ex 20, 15; Dt 5,19).
 El séptimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraterna los bienes de este mundo.

8º No dirás falso testimonio ni mentirás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo (Ex 20, 16).Se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos (Mt 5, 33).
El Antiguo Testamento lo proclama: Dios es fuente de toda verdad. Su Palabra es verdad (cf Pr 8, 7; 2 S 7, 28). Su ley es verdad (cf Sal 119, 142). ‘Tu verdad, de edad en edad’ (Sal 119, 90; Lc 1, 50). Puesto que Dios es el ‘Veraz’ (Rm 3, 4), los miembros de su pueblo son llamados a vivir en la verdad (cf Sal 119, 30)


9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo (Ex 20, 17).
El corazón es la sede de la personalidad moral: ‘de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones’ (Mt 15, 19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón:

10º No codiciarás los bienes ajenos.

No codiciarás... nada que sea de tu prójimo (Ex 20, 17).
No desearás... su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo (Dt 5, 21).
Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón (Mt 6, 21).









martes, 27 de agosto de 2013

Apariciones de Garabandal.

Así relata Conchita la primera aparición:

"Ahora que cogimos las manzanas que no eran nuestras, el demonio estará contento y el pobre Ángel de la Guarda estará triste. Entonces empezamos a coger piedras y a tirárselas con todas nuestras fuerzas al lado izquierdo. Decíamos ahí estaba el demonio. Empezamos a jugar a las canicas con piedras. De pronto se me apareció un figura muy bella con muchos resplandores que no me lastimaban nada los ojos. Las otras niñas al verme en este estado creían que me daba un ataque, cuando ellas ya iban a llamar a mi mamá se quedaron en el mismo estado que yo y exclamamos a la vez: "¡Ay, el Ángel!".

Luego el ángel se identificaría como San Miguel Arcángel.

Sobre San Miguel y Garabandal: San Miguel Arcángel se aparece 8 veces y les anuncia la próxima aparición de la Virgen del Carmen. El 18 de julio 1962, de manos de San Miguel, Conchita recibe la Sagrada Eucaristía en la boca, a la vista de todos los presentes. Este era un milagro para prueba de autenticidad de los sucesos. San Miguel explicó que era un milagro para llamar la atención sobre la real presencia de Nuestro Señor en la Santa Eucaristía.
No fue hasta el 1ro de julio que San Miguel le habló y les dijo: "Sabéis por qué he venido? -Para anunciaros que mañana, domingo, la Virgen María se os aparecerá como Nuestra Señora del Carmen".
El domingo, día 2, sobre las 6 de la tarde, las niñas fueron hacia la calleja que conduce a los nueve pinos. Se trata de un solitario pinar que se destaca en un elevado junto al pueblo. Eran seguidas por una gran multitud, entre ellos, varios sacerdotes y médicos. Nada más de acercarse al lugar, las videntes, asombradas, se encuentran con la aparición de la Santísima Virgen que venía acompañada de dos ángeles, uno de ellos San Miguel y el otro desconocido.
Describieron a la Santísima Virgen: "Viene con un vestido blanco, el manto azul, la corona de 12 estrellas doradas, las manos extendidas, con un escapulario marrón, salvo cuando lleva al niño en brazos: el pelo largo castaño oscuro, con raya en medio; la cara alargada con nariz muy fina; la boca muy bonita, con labios un poco gruesos. Aparenta unos 17 años y es más bien alta".



Primer Mensaje
En otoño de 1961, las videntes dieron a conocer al mundo el 1er mensaje y que a la letra dice:

"Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo".
El mensaje nos habla de elementos esenciales de la fe: sacrificio. penitencia, la Eucaristía y la conversión que da frutos en una vida virtuosa: "ser muy buenos".  También nos recuerda la misión de los ángeles y el cuidado maternal de la Virgen Santísima.
Garabandal nos recuerda que la vida cristiana requiere seriedad.  Juan Bautista predicó: "Arrepentíos, pues el reino de Dios está cerca" (Mt 3, 1-3). El propio Cristo inaugura su predicación diciendo: "arrepentíos y creed en la Buena Nueva..." (Mc 1,15). Es, pues, el mensaje eterno de los profetas y recordado insistentemente en estos tiempos por la Santísima Virgen, tanto en La Sallete, como en Lourdes y Fátima, pero desafortunadamente olvidado por la gran mayoría de los hombres; por eso, si no cambiamos, vendrá un castigo, que será manifestación de la Justicia de Dios como consecuencia del pecado de los hombres al hacer mal uso de su libertad.
"Ya se está llenando la copa". Lenguaje bíblico apocalíptico que no recuerda los 7 ángeles con las 7 copas de oro (15,7) que están rebosantes de la ira de Dios...
"Tenemos que visitar mucho el Santísimo", que nos recuerda la presencia real de Cristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad, en momentos que los católicos - y aun sacerdotes - han perdido la fe en la Eucaristía. "Pero antes tenemos que ser muy buenos", es decir, tenemos ante todo que vivir en gracia de Dios, alejar de nuestra vida el pecado mortal, con la ayuda de la gracia de Dios y la participación de los Sacramentos.
Segundo Mensaje
La Santísima Virgen comunicó su "segundo mensaje" cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Por mediación de San Miguel, Nuestra Señora se quejó de que no se hubiere hecho caso a su primer mensaje y advirtió al mundo que éste sería el último. Dijo la Virgen:

"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre, de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús".
"La copa se está llenando".  El pecado no está en desacatar el mensaje de Garabandal sino en rechazar el Evangelio que nos comunicó Jesucristo por no vivirlo de corazón. Sin la redención de Cristo vamos a la perdición.  Garabandal no dice, ni puede decir, nada nuevo.  Es un aviso sobre la importancia de vivir la fe que ya se nos ha dado en la Iglesia.
"Yo, vuestra Madre", la Santísima Virgen se presenta como Nuestra Madre, confirmando lo que ya Cristo en la cruz nos había legado: "mujer, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26); y nos pide e insiste que nos sacrifiquemos más y que meditemos la pasión de Su Hijo y volvamos a la Eucaristía con fervor.
Se insiste que la copa esta rebosando y que "los sacerdotes, muchos van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas", frase, que para el año de 1965 no resultaba del todo clara, pues el Concilio Vaticano II terminaba con una gran esperanza para la mayoría de los católicos, y en especial para los cardenales, obispos y sacerdotes. Este optimismo no dejaba adivinar la gran crisis de fe y la infidelidad de miles de almas consagradas que iba a padecer la Iglesia en los años siguientes: Desde 1965, de los 400,000 sacerdotes con que contaba la Iglesia, unos 90,000 dejaron el ministerio. Esta hemorragia fue provocada por ciertas corrientes de pensamientos avanzados que pretendían interpretar "liberal" y "progresivamente" las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Así, los efectos no se hicieron esperar:
El "Depósito de la Fe", los dogmas, y la moral cristiana serán atacados. Recordemos las oposiciones violentas y tan comunes contra las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia sobre la regulación de la natalidad (Humanae Vitae), el aborto, la doctrina social de la Iglesia, la catequesis, la autoridad papal, las cuestiones concernientes a la Eucaristía, penitencias, resurrección, en fin, toda la doctrina.
Tal es la situación, que el Papa Pablo VI habló en enero, de 1976 sobre "la traición de los clérigos". También en otra ocasión dijo,"se creía que después del concilio vendría un día de sol para la historia de la Iglesia, pero por el contrario, ha venido un día de nubes, tempestad y oscuridad, porque ha intervenido el poder adverso: Satanás" (29-6-1972). "A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia", anuncio profético que ha llevado a una perdida de la fe en la presencia real de Cristo y a una irreverencia al celebrar los Santos Sacramentos por parte de los sacerdotes.
Un Aviso, un Milagro,  un Castigo
Entre las apariciones de Garabandal han habido muchas profecías sobre el futuro inmediato de la humanidad y de la Iglesia. En el anuncio profético de Garabandal, Conchita habla de un aviso, un milagro, y un castigo para la humanidad.
El Aviso
El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del "aviso" para que el mundo se enmiende.
Conchita nos dice: "No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de impresión."
En una de sus cartas habla así sobre el aviso:
"Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos."
El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.
El Milagro
Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: "haré un milagro para que todos crean".
En una nota Conchita escribe:

"Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.
Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.
De todo lo que han dicho las niñas en entrevistas y cartas, principalmente Conchita, podemos señalar los aspectos esenciales del milagro.

  • Conchita conoce su fecha exacta, que lo comunicó a Pablo VI, así como al confesor de éste y al Cardenal Ottaviani, Pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe
  • Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha
  • Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro
  • Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora
  • Tendrá lugar un jueves, a las 8:30 de la tarde
  • Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo
  • Ese día no será fiesta de la Virgen.
  • Coincidirá con el día de la fiesta de una santo mártir en relación con la Eucaristía
  • Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular, tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y venturoso.
  • Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.
  • Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado.
  • No será necesario que los videntes estén presentes en el momento de la realización de este milagro.
  • Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.
  • El Papa verá el milagro "desde donde quiera que esté".
  • El ciego Joey Lomangino recobrará la vista.
  • El cuerpo difunto del Padre Luis María será desenterrado y se encontrará incorrupto.
Las niñas habían recibido la comunión frecuentemente, administrada por San Miguel Arcángel. Se pueden ver muchas fotografías donde aparecen las videntes comulgando sin que se viera la hostia. Pero en una ocasión las niñas le pidieron al ángel que haga un milagro para que el pueblo creyese. San Miguel le respondió que Dios iba a hacer un milagro por la intercesión de el y las niñas. El milagro iba a suceder el 18 de julio, de 1962. Ese día a las 1:40 de la madrugada, Conchita entró en éxtasis y una hostia visible apareció repentina y misteriosamente en la lengua de Conchita. Una persona que estaba presente logró tomar película y filmar este milagro.
Conchita anuncia que solo quedan tres Papas (a partir de Juan XXIII)
En los primeros días de junio, de 1963. Las campanas de Garabandal empezaron a tocar; Conchita que estaba en la cocina de su casa con su madre Aniceta, exclamó inmediatamente:
Las campanas tocan por un muerto. Seguramente, es por el Papa (en efecto, Juan XXIII había muerto). Ahora ya no quedan más que tres Papas.
La madre, sorprendida, le pregunta que ha dicho, ella le responde que la Virgen le había dicho que después de este Papa (Juan XXIII) solo quedaban tres. La madre le pregunta si entonces vendrá el fin del mundo. Conchita responde, "no el fin del mundo, pero el fin de los tiempos". Aniceta entonces le pregunta si no era lo mismo. La niña respondió "a mi fue la Virgen quien me lo dijo: "Después de este Papa ya sólo quedan tres y después, el fin de los tiempos".  -(Diario de Conchita de 5-6-63)
No debe de confundirse el fin de los tiempos con el fin del mundo. Hay que recordar que el "fin de los tiempos" comenzó a partir de la primera venida de Cristo. El fin de los tiempos se refiere al  final de una época. Tras una purificación de la humanidad y la renovación de la Iglesia comenzará otra época donde reine glorioso Jesucristo.  No se trata de un paraíso en la tierra ya que los conflictos continuarán siempre pero si un tiempo en que la Iglesia manifieste mas claramente a Cristo por estar El reinando en muchos de los corazones de los fieles. 
Milagros relacionados con el gran milagro
En referencia a los milagros recordamos lo que dijo el Concilio Vaticano II en el Decreto Ad Gentes no. 12, "Cristo curaba toda suerte de dolencias y enfermedades, como señal del advenimiento del reino de Dios...." La Iglesia siempre ha creído en milagros, aunque al mismo tiempo pide prudencia para no ser engañados.
El ciego Joey Lomangino
Joey Lomangino nació en Brooklyn el 27 de junio, de 1931. En junio de 1947, cuando inflaba un neumático, este estalló y se le produjo entre los ojos una fractura de diez pulgadas. También le quedaron seccionados los nervios ópticos y olfativos. El mismo año del accidente, con ayuda de sus amigos, Joey se convirtió. El mismo año, una voz le despertó de su sueño y le pidió que rezara el rosario.
En 1963, Joey viaja a San Giovanni Rotondo para ver al Padre Pío, y allí recobró su olfato a pesar de no tener ninguna posibilidad física de ello. Joey le pregunta al Padre Pío, ya beato, si era verdad que la Virgen se había aparecido a cuatro niñas en España. El Padre responde que "sí", y entonces Joey se dirige a Garabandal y vuelve en repetidas ocasiones. Durante uno de los éxtasis de Conchita la Virgen bendice con un beso la Medalla Milagrosa de Joey y el 19 de marzo, de 1964, fiesta de San José, Conchita tuvo una locución en cual la Virgen le había dicho que Joey recibiría ojos nuevos el día del Gran Milagro... que verá el día mismo del Milagro... y que la voz que había oído en 1947 era la de la Santísima Virgen.
El Padre Luis María Andreu
La muerte del padre Luis María Andreu es uno de los puntos de referencia más importantes en la historia de Garabandal. El Padre Luis era profesor de teología en la facultad que la Compañía de Jesús tenía en la provincia de Burgos. Cuando murió tenía treinta y seis años. El y su hermano, Ramón, llegaban a Garabandal para averiguar si las apariciones eran reales. El 8 de agosto, de 1961 durante el éxtasis de las videntes, el Padre Luis aparece profundamente emocionado y cuatro veces repite la palabra "(Milagro!, (Milagro!". Según las niñas el Padre vio el gran prodigio anunciado por la Virgen. Aquella misma noche, después de decir que era el día más feliz de su vida y de asegurar que estaba muy contento, porque la Señora le había hecho un regalo, y de insistir en que se encontraba muy bien y que no estaba ni siquiera cansado, quedó muerto en el coche sin hacer el menor movimiento y con una dulce expresión en su rostro.
Según relata Conchita, al día siguiente del milagro, el cuerpo del difunto Padre Luis María Andreu será desenterrado y estará incorrupto.
Un hecho importante sobre este milagro es que el Padre Luis fue enterrado el 10 de agosto, de 1961 y quince años después, es decir, a principios de 1976, el seminario donde se encontraba enterrado el Padre Luis fue transformado en sanatorio psiquiátrico. El cuerpo del Padre Luis tuvo que ser exhumado y se encontró en estado de esqueleto. A través de este hecho la Providencia ha querido que la corrupción del cuerpo del Padre Luis Andreu haya sido constatada de modo irrefutable. ¿Quiere Dios, dejarnos un signo de esperanza, dentro del contexto escatológico, a través de la restauración de un cuerpo descompuesto? "Los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados" (1 Cor 15, 52).
El Castigo
El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron "verlo" la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:

"Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua parecerá hervir y activar las llamas"
Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.

"El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de hecho el milagro".
El castigo de Garabandal nos recuerda a aquellos que habla la Sagrada Escritura en sus páginas: es la revelación al hombre de su condición de pecador, de la relación estrecha entre pecado y castigo y de un Dios que juzga y salva; pues el Castigo no es otra cosa que una sanación medicinal que busca restablecer el camino recto. Para unos será un callejón sin salida y su condenación eterna; para otros, la invitación a "volver" a Dios.
La Santísima Virgen en Garabandal no viene a "predecir" un castigo; vine a darnos los medios para evitarlo: "no quiero vuestra condenación", dirá la Virgen en su mensaje. Pero, si rehusamos a obedecer la llamada de Dios a la conversión, si mantenemos nuestra voluntad de rechazo, se nos cerrará la remisión y la cólera de Dios caerá sobre nosotros... y esto será el castigo anunciado.
El Milagro de la Comunión
milagro Eucarístico
El sacramento de la Eucaristía es una de las columnas básicas en el mensaje de Garabandal. La Virgen nos llama a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento, en algunos mensajes Ella le dice a Conchita que está triste porque Conchita no pasa tiempo con Jesús. "¿Por qué no vas a menudo a visitar a mi Hijo al Santísimo? ¿Por qué te dejas llevar de la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche?" (último mensaje de la Virgen a Conchita, 13 de noviembre 1965). La Santísima Virgen nos recuerda que Jesús nos espera que vayamos a Él, a compartir con Él, a reparar ante Su Corazón Traspasado, a consolarle.
El Inmaculado Corazón de María y el Sagrado Corazón
Es muy interesante que en estas apariciones en Garabandal también se les presentan a algunas de las niñas los corazones de Jesús y de la Virgen María.
El 30 de junio, de 1961, Jacinta tiene una visión del Sagrado Corazón. Ella lo describe vestido de blanco con una estola roja. Su Corazón era de un rojo resplandeciente, visible en el lado izquierdo de su cuerpo y emitía rayos blancos con oro. Jesús no le habla, pero con su mano izquierda señala al Corazón, y su mano derecha invita a la niña ir hacia El. Ella cuenta que aunque no dijo nada, tenía una mirada de amor y ella sentía que El le decía "Yo estoy contigo, y siempre estaré contigo".
En la última aparición de la Virgen María a Conchita, el 13 de noviembre, de 1965, la Virgen le dice: "Te acuerdas de lo que te dije el día de tu santo de que sufrirías mucho en la tierra?...Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en nosotros y lo ofrecerás con gusto a nuestros corazones, por el bien de tus hermanos porque así estarás mas unida a nosotros." Luego la Virgen continua: "Conchita, no vengo solo por ti, sino que vengo por todos mis hijos, con el deseo de acercarlos a nuestros corazones."
Debemos trabajar, sacrificarnos, y hacer todo para cumplir el deseo de Nuestra Madre. Todo lo que ella desea es el mismo deseo de su Hijo, de Dios. Ellos desean la salvación del mundo, todos debemos acercarnos y amar al Inmaculado Corazón de María, que nos llevara directamente al Sagrado Corazón de Jesús. En la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, queda condensada toda la doctrina de la vida espiritual: redención, co-redención, pasión y Eucaristía. Es una llamada que reclama nuestra respuesta concreta. Debemos de orar para que reinen los Dos Corazones en nosotros y en el mundo entero.
La Posición de la Iglesia
El 8 de julio, de 1963, el obispo de Santander, Mons. Beitia Aldazábal, declaró: "No hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales que se han divulgado ya que contienen una exhortación a la oración y al sacrificio, a la devoción eucarística, al culto a nuestra Señora en formas tradicionalmente laudables, y al santo temor de Dios, ofendido por nuestros pecados..."
Del 12 a 19 de enero, de 1966, Conchita, la vidente de las principales profecías y mensajes, fue convocada a Roma por el pro-prefecto de la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe, Cardenal Ottaviani. Fue interrogada durante dos horas por el mismo Cardenal y otros miembros de la Sagrada Congregación. Entonces Conchita pidió una audiencia con el Santo Padre, Pablo VI. El Papa le dijo "Conchita, Yo te bendigo y conmigo te bendice toda la Iglesia".  El Papa concedió la Bendición Apostólica a la Obra de difusión de los Mensajes de Garabandal el 12 de junio, de 1967.
El obispo local ha declarado que los acontecimientos ocurridos no son de orden sobrenatural. Roma no ha querido intervenir. En la actualidad (feb 1999) está permitido celebrar la Santa Misa solo en la iglesia parroquial una vez recibido el permiso del párroco para ello.
Desde el 1967, cuando se llevó acabo la abrogación de el Canon 1399 y el Canon 2318, se permite, sin temor de ninguna censura Eclesiástica, publicar información sobre manifestaciones y visitar los lugares de tales manifestaciones, siempre que no contengan algo en contra de la enseñanza de la Iglesia. Las Apariciones de Garabandal definitivamente pasan esa prueba.
Conclusión
La esencia de los mensajes de la Virgen se concretan en la entrega de la vida a Dios y el cumplimiento del deber. Cada cual, según su estado y condición, debe arrepentirse de sus faltas y esforzarse por ser perfecto. Esta perfección exige un esfuerzo, un sacrificio, el llevar con alegría una cruz. De aquí la idea de la penitencia a que se alude en los mensajes. El sacrificio que la Virgen pide a sus hijos se deriva, sencillamente, del cumplimento del deber de cada uno según su estado y condición.
En la última aparición de la Virgen Santísima a Conchita, Conchita le dice a la Virgen, "Ay que feliz soy cuando os veo. ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" y la Virgen le contestó, "Acuérdate de lo que te dije... que al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios y ahora las tienes vacías". La Virgen no quiso "llevarse" a Conchita, porque estaba con las manos vacías de buenas obras.
Que todos podamos meditar esta frase y recibir del cielo las gracias necesarias para llenar nuestras manos y permanecer en la tierra hasta reunir los méritos que nos permitan dejar este mundo con la satisfacción y alegría de haber cumplido la voluntad de Dios.
Tengamos fe y confianza en la Santísima Virgen. Ella nos lleva a Jesús para que seamos libres de los peligros de este mundo y vivamos plenamente como buenos católicos.  El Aviso, el Milagro y el Castigo tienen como fin ayudarnos en el camino de la conversión. Nuestra Madre no quiere que vivamos lleno de temor, al contrario, quiere que verdaderamente vivamos su mensaje. Orando (especialmente rezando el Rosario), ayunando, llevando el escapulario, frecuentando la Eucaristía, confesándonos y reflexionando en la Pasión de Cristo. Así obtendremos las gracias de Dios necesarias para la salvación.























lunes, 26 de agosto de 2013

Oración para hablar con Dios.

SEÑOR:
Aquí estoy delante de Ti,
para ponerme en tus manos:
Para decirte que te amo
 y que sin Ti mi vida es muy difícil.

Concédeme el perdón por todas mis faltas
y todo aquello con lo cual te he ofendido.

Ayúdame a ser mejor todos los días,
yo sé que puedo mejorar muchas cosas.

Perdóname sobre todo,
si he hecho daño a alguien
y Bendice a quien haya hecho sufrir con mis actitudes.

Dame un corazón nuevo SEÑOR,
 para poderte amar como tú quieres.

Amado SEÑOR,
quiero agradecerte por este día
y por todas las cosas lindas
que me has regalado.

Especialmente te doy gracias,
por creer en mí
y por darme hoy
otra nueva oportunidad para vivir
 y para ser mejor.

PADRE BUENO!

Dame el pan de cada día;
sobre todo dame la alegría
necesaria para poder vivir;
dame la esperanza
para no llenarme de temor
 en los momentos de dificultad;
dame la fe
para saber que nunca me abandonarás
 y dale a mi corazón toda la paz
 y serenidad que necesita
para afrontar los momentos difíciles de la vida.

YO te Amo SEÑOR
y quisiera demostrártelo con mi propia vida.

Si Tú me ayudas todo es más fácil.

Me pongo en tus manos SEÑOR,
 por intermedio de la
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA AUXILIADORA,
Nuestra Madre Admirable
y en tus manos pongo también a los míos,
 para que los protejas y los ayudes siempre.

Bendíceme y guíame SEÑOR!
 en este nuevo día,
no permitas que me aleje de Ti.

Amén!. 

domingo, 25 de agosto de 2013

Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada




Una de las oraciones que me enamora mas de María, que me da paz y me inspira a querer ser mejor en mi vida diaria, la comparto.

MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.